lunes, 8 de noviembre de 2010

EE.UU., Democracia de un 40%.


El resultado de las elecciones de medio término que se acaban de celebrar en Estados Unidos no podía ser más desalentador para quienes creen en el sistema de la “Democracia Representativa” que rige al poderoso país del norte de nuestro continente americano.

Por supuesto que los elementos más conservadores de la política en Estados Unidos así como los grandes intereses económicos que dominan el sistema de esa nación, no podían estar más satisfechos. Fue para ellos una gran victoria. Por el contrario, para el Presidente Barack Obama y las fuerzas progresistas del país así como para los Demócratas como partido político, la pasada elección constituyó una amarga lección.

Los triunfadores están celebrando su victoria. Pero fue una victoria pírrica a costa del propio pueblo de Estados Unidos, que con su abstención electoral masiva, propició un resultado eleccionario desalentador para el propio sistema político-económico que rige a la sociedad norteamericana.

La Democracia es el gobierno de la mayoría, donde los más son los que gobiernan a todos, gracias al voto que le otorgan a aquellos los ciudadanos con derecho al sufragio. Pero es el caso que en las recientes elecciones del pasado dos de noviembre en Estados Unidos, apenas ejerció el voto un 40 % del electorado, en tanto que el 60 por ciento restante de los ciudadanos con voto no acudió a las urnas, dejando a los ganadores sin una real y verdadera legitimidad necesaria para gobernar en nombre del pueblo norteamericano.

En grandes titulares los diarios y medios de la televisión de Estados Unidos han proclamado la gran victoria republicana en estas pasadas elecciones convocadas para elegir un buen número de Gobernadores y miembros de ambas cámaras legislativas del Capitolio de Washington. Pero de lo que no se habla ni se destaca en la prensa es de la minúscula participación del electorado norteamericano donde solo un ridículo 40 por ciento de los ciudadanos participaron en el pasado proceso comicial. Y lo que es peor. Que la gran mayoría de los que no acudieron a las urnas fueron los jóvenes, es decir los electores que representan el futuro de la nación. La abstención electoral en estas elecciones da la medida de la gran crisis de desconfianza en el sistema que invade al pueblo norteamericano.

En toda organización política o económica donde los acuerdos se toman por mayoría de votos, se requiere el “Quórum” efectivo de la mitad mas uno de sus integrantes, para que los acuerdos que se tomen sean de obligatorio cumplimento para todos y tengan verdadera legitimidad. Eso es así y de no serlo, no hay verdadera democracia.

En las recientes elecciones de Estados Unidos solo votó un cuarenta por ciento del electorado de manera que los elegidos bien pudieran ser calificados de ilegítimos, puesto que un 60 por ciento del resto de los que debieran haber votado dejaron de hacerlo movidos por la inconformidad ante las opciones presentadas en las boletas de ambos partidos políticos o por decepción ante un sistema que a través de elección tras elección-con muy pocas excepciones- siempre produce los mismos resultados negativos.

En otras naciones, como ocurrió en Brasil en la década de los años 50 del Siglo pasado en la que el pueblo brasileño había perdido la fe y el entusiasmo por la Democracia Representativa, se produjo en unas elecciones congresionales una abstención electoral que apenas llevó a las urnas a un 41 por ciento del electorado. Mas o menos lo mismo que acaba de ocurrir en Estados Unidos.

Los que votaron en Brasil en aquella ocasión, tampoco tenían mucha fe en el resultado que pudieran salir de aquellas urnas. Uno de los electos fue el rinoceronte del zoológico de Río de Janeiro. Se llamaba “Cacareco” y aunque no pudo tomar posesión de su cargo- hubiera sido inaudito- su nombre pasó al record del libro “Guinnes ” como el mejor ejemplo de desidia electoral cuando un pueblo pierde la fe en el sistema que gobierna su nación.

Por acá por Estados Unidos también tenemos a un “Cacareco·” en el Congreso Federal . Ahí está el nuevo Congresista David Rivera como Representante del sur de La Florida, electo por la voluntad de una minoría de origen cubano que controla la política en Miami. Y es así, gracias a un sistema electoral en el que con un 60 por ciento de abstención en las urnas, se acepta como válido un proceso eleccionario donde solo votó un 40 por ciento de los electores. A diferencia del animalito brasileño nuestro “Cacareco” cubano si podrá tomar posesión de su escaño en el Congreso Federal. Ventaja que tiene sobre el de Brasil el sistema político norteamericano.

Dicen que ganaron los Republicanos y que perdieron los Demócratas. El “muerto” de la derrota lo carga el Presidente Barack Obama. Pero el luto quien lo lleva es la democracia y el pueblo norteamericano. Porque en un país donde solo vota un 40 y se abstiene un sesenta por ciento de los electores, los “Cacarecos” siempre tienen las de ganar. ¡Vergüenza debiera dar!

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