miércoles, 2 de marzo de 2011

Libia: Montaje para una invasion.



Existen dos cosas detestables: la mentira y la guerra. Y otra repugnate en extremo: mentir para organizar una guerra. Ambas clases de mentiras están tan extendidas en nuestro contaminado ambiente mundial que al menor descuido podemos estar dando el visto bueno a cualquier falacia o a cualquier invasión que justifica la campaña orquestada por todos los mentirosos. ¿Cuántos no llegaron a creer que Irak tenía armas de destrucción masiva, o que lo de las Torres Gemelas era obra de Bin Laden y sus muchachos y no un autoatentado de los que los Estados Unidos tienen su propia historia desde su intervención en Cuba contra España? ¿Cúantos pusieron en duda durante un tiempo que precisamente el tal Bin Laden era el enemigo público número 1 en vez del agente de la CIA que colaboró con los EEUU contra los rusos en la anterior guerra de Afganistán? Tampoco se descubrió rastro alguno de las armas de destrucción masiva que fue la excusa que esa vez inició la guerra por el petróleo de Irak. Ahora se trata de buscar otras excusas para justificar la guerra por el petróleo de Libia y es que allí hay un tirano. Y mientras vociferan en los falsimedia acusando de genocida al jefe de gobierno libio venden armas a todos los tiranos norteafricanos,incluído el mismo al que hoy quieren derrocar, o le compran su petróleo sin hacer preguntas al tirano que les interese sin decir ni mus, como hace hoy mismo el presidente de gobierno español en Qtar. A lo mejor mañana le invade EEUU con el resto de sus amigos si no se ponen de acuerdo en el precio y entonces nos enteramos que el sujeto era uin dictador insoportable que había que eliminar para poner una democracia petrolífera, que es la versión africana de las repúblicas bananeras.

No es mi intención salir en defensa de ningún jefe de estado ni de gobierno, porque creo que ninguno lo merece, pero sí de alertar a los lectores, ponerles en guardia sobre la intoxicación informativa que está habiendo sobre Libia.Repito que no pretendo defender al gobierno de Libia, pero resulta bien sospechosa la coincidencia de todas las agencias informativas occidentales y el estudiado "crescendo" sicológico en el tipo de noticias que se seleccionan tendentes a formar un estado de opinión mundial contra el jefe de gobierno libio, lo que propiciaría una interfvención militar aplaudida por los ciudadanos del mundo entero. Esta manipulación mundial en busca de cómplices psicológicos recuerda demasiado el proceso que se siguió en Irak y en Afganistán. Si en vez de petróleo todos estos países tuviesen rábanos, que los gobernantes fueran tiranos o monjes levitantes no tendría la menor importancia para los imperios informativos y los que matan, que es lo que ahora se pretende.

Denuncio esta manipulación y esta hipocresía de los países serviles a los EEUU, entre ellos España, que no dudan en arrasar con una guerra o en colaborar en ella con tal de servir al imperio del Tio Sam y recibir del pastel del que cada vez le caen menos migajas a los pueblos.

El texto de Libre Red que ahora sigue da alguna pista acerca de cómo están actuando ahora mismo los medios informativos de la falsimedia:

"En las primeras veinticuatro horas de su llegada a Tripoli el periodista de Il Manifesto, Maurizio Matteuzzi, comprobaba que muchos de los acontecimientos difundidos por los medios occidentales -y también por árabes como Al Jazeera y Al Arabiya-, no se correspondían con la verdad.
En una nota difundida por las agencias de notícias occidentales se dijo al mundo que Muammar Al Gaddafi había bombardeado a civiles en Tripoli, dejando un saldo de 250 muertos.
“Anoche la situación en esa ciudad era de máxima tensión con cadáveres tirados en las calles y continuos disparos que se oyen en varios barrios de la ciudad, entre ellos de proyectiles de artillería pesada, según constató EFE”.
Según relata el periodista del diario italiano, Bargawi Badri, un ginecólogo libio residente en Tripoli con familia en Italia, recibió ese día una llamada de sus parientes alarmados que estaban escuchando en las noticias que se había producido un bombardeo en el barrio de Fascilum, de Tripoli. Badri, extrañado, les negó esos hechos y les dijo que se encontraba tranquilamente tomando una copa en un café de la zona.
Otra “primicia” de las agencias y los medios occidentales fueron las fosas comunes, cuyas fotos han dado la vuelta al mundo en la portada de (casi) todos los periódicos.
Mateuzzi se acercó a Tadjoura, suburbio de Trípoli donde supuestamente se encontraba dicha fosa común. La sorpresa fue que no encontró nada. En realidad había un cementerio tradicional donde se realizaba el trabajo habitual y disponía de lápidas normales.
La tercera gran primicia apareció también en las páginas de muchos periódicos: ”Los rebeldes han conquistado el aeropuerto militar de mitigar”.
El periodista italiano viajó hasta la zona. El aeropuerto estaba tranquilo y vigilado por guardias. No había rastro de los rebeldes.
Otras mentiras sobre la situación en Libia
Hace una semana, el Ministro de Exteriores británico, William Hague, declaró ante la prensa en Bruselas que Gaddafi se encontraba exiliado en Venezuela. Estas declaraciones fueron publicadas, sin contrastar y confirmar su veracidad, en multitud de medios de comunicación de todo el mundo.
Tanto el canciller venezolano Nicolás Maduro como el propio Gaddafi, a través de tv desde la capital, Tripoli, desmintieron ese rumor.
Hague dijo haber recibido esta información de “contactos que están en el terreno”. El Gobierno venezolano tachó de irresponsables los comentarios del Ministro, que todavía no ha pedido disculpa alguna por los hechos.
Por su parte, la agencia española de notícias EFE, vertió una información que decía que ”en Trípoli aumentan los rumores de que Gaddafi y todos sus hijos han huido del país, e incluso otros sobre la muerte de uno de los principales consejeros y mano derecha del líder libio”. Esta información resultó ser falsa también.
Los medios de comunicación Al Arabiya y MBC fueron más allá y dieron por muerto a Gaddafi. Pasadas unas horas el propio líder libio apareció en televisión, en la Plaza Verde de Trípoli, en la capital, hablándole a sus seguidores, hecho que desmintió dicha hipótesis.
Maurizio Matteuzzi pudo comprobar sobre el terreno que no existían las fosas comunes en Tadjoura, que no era cierto que el distrito de Fascilum y otros distritos de la capital hubieran sido bombardeados. Tampoco era cierto que el aeropuerto de Mitiga hubiera sido tomado por los rebeldes. Ni que Gaddafi se había exiliado en Venezuela o que había muerto.
Legitimar una intervención extranjera
Ante tantas mentiras el periodista denunció la existencia de una campaña de desinformación que tiene como objetivo impactar en la opinión pública internacional para legitimar una posible intervención militar de la OTAN.
Este mismo lunes, Estados Unidos posicionó sus barcos y portaaviones en el Mar Mediterráneo en torno a Libia. El portavoz del Pentágono, David Lapan, reconoció que “actuarían si es necesario”.
Mientras, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa para derrocar a Gaddafi”.

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