miércoles, 8 de diciembre de 2010

Latinoamericanos.


Ha culminado la vigésima Cumbre Iberoamericana que tuvo lugar en Mar del Plata, bajo un propósito de máxima importancia estructural, de largo plazo. Uno con cuya perseverancia las sociedades se desarrollan: más conocimiento, mejor calidad de vida, abatimiento de las desigualdades sociales. El título de ese objetivo fue muy afortunado: Educación para la inclusión. Se hacía referencia a esa necesidad ineludible y al mismo tiempo torpemente olvidada: la educación; pero se la ligaba a la inclusión que, sin duda, alude a esa lacra latinoamericana inextirpable: la desigualdad social.

Los temas que se discutieron en ese encuentro cumbre son de alta importancia en la coyuntura, pero el objetivo para el que se convocaron los mandatarios pasó a ser enteramente marginal.

Se dieron vuelo, al cierre de la cumbre con la aprobación de la cláusula democrática, buscando disuadir hacia el futuro los golpes de Estado, en los que América Latina ha sido un gran campeón, inclusive fue excluido el empresario Porfirio Lobo, presidente de Honduras, que sustituyó por la vía de un sui géneris golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya. La cumbre, sin poner mucho énfasis, exigió la restitución de Zelaya, a efecto de invitar a las próximas cumbres al presidente de Honduras.

El acuerdo sobre la cláusula democrática fue la máxima nota periodística para los medios sobre lo ocurrido en la cumbre argentina. Robaron cámara, asimismo, sin duda, los homenajes a Kirchner y a Lula en su despedida.

Estos hechos tuvieron tal peso en la reunión en Mar del Plata, que el batido internacional armado por Wikileaks pasó a un segundo término. Incluso la representación boliviana propuso entre aplausos: "no hay que caer en provocaciones", ese escándalo cibernético "no nos puede dividir".

En efecto, una revisión somera de algunos diarios muestran la tendencia de diversos gobiernos y políticos a disminuir considerablemente las "revelaciones" de Wikileaks. Página 12, de Argentina, por ejemplo, hace una relación burlona de las revelaciones sobre una significativa cantidad de hechos de la política argentina, que en su momento armaron escándalos –y que hoy son cosas del pasado–, y que fueron tomadas de los diarios argentinos. El País trata diversas de tales revelaciones como si hubieran sido publicadas por medios españoles. No faltan en esos medios, o en El Mercurio, de Chile, abundantes notas dedicadas al chismorreo y al relajo, especialmente con algunos personajes europeos.

Por cierto, fue el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien llegó a Mar del Plata en representación del presidente Raúl Castro, el primero en introducir el tema de Wikileaks, diciendo que "han de quedar pocos ingenuos en este mundo que no hayan entendido que detrás de las sonrisas y palabras amables del presidente de Estados Unidos no ha habido ningún cambio de política ni ética", con lo cual comenzaron a sonar las primeras carcajadas.

En resumen, aquí nadie pareció tomársela muy en serio.

Entre tanto, la periodista Judy Woodruff, de PBS Newshour, entrevista a Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter, quien dice que en Viena, cuando era la capital del imperio austro-húngaro y se desataba alguna crisis, se decía que era catastrófico, pero no grave.

Brzezinski ve las cosas así: hay en las revelaciones de Wikileaks que pronto pasarán; otras perdurarán. Las cuestiones más graves no son las que están ocupando los titulares de prensa. “¿A quién le importa que se califique a Berlusconi de payaso? La mayoría de los italianos está de acuerdo con la apreciación. ¿A quién le importa que se califique a Putin como un macho dominante? Seguramente se siente halagado.

Lo importante es saber quién está engordando a Wikileaks. Recibe mucha información trivial, irrelevante, pero una parte parece estar asombrosamente orientada.

"Por ejemplo, hay alusiones a un informe elaborado por nuestras autoridades, según el cual algunos dirigentes chinos promueven la reunificación de Corea bajo la órbita de Corea del Sur. Esto está concebido a todas luces para incomodar a los chinos y deteriorar nuestras relaciones con ellos. Las referencias, muy bien dirigidas a dirigentes árabes, podrían tener como objetivo socavar su credibilidad política en sus respectivos países, pues este tipo de revelación de su hostilidad hacia Irán podría de hecho volverse contra ellos en sus países."

En la larga entrevista a Brzezinski parece prevalecer la idea de que la antipatía hacia Estados Unidos crecerá, sin duda, pero si esto perjudica a Estados Unidos, nadie queda fuera del daño causado: se ha introducido un factor muy fuerte de desconfianza entre todos los actores que obligará literalmente a todo mundo a adoptar conductas de diferente estereotipo que el del pasado, todo mundo cerrará la boca lo más que pueda, y todos tendrán que intentar entender los nuevos gestos. Perdió Estados Unidos, pero perdimos todos. El modo o el estilo de hacer política internacional deberá reinventarse. Nada más, aunque nada menos.

¡Ah!, el tema de los temas de la Cumbre Iberoamericana era ¡la educación!, y ¡la inclusión! Que extraño, todos nuestros insignes mandatarios volvieron a olvidarlas. Felicidades, los queremos mucho.

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