domingo, 9 de enero de 2011

Referendum en Sudan.


El país olvidado internacionalmente, Sudán, ha dejado en menos de una década a millares de muertos de la población civil, desparecidos, y refugiados en países vecinos como el Chad. El domingo 9 de Enero de 2011, después de largas negociaciones, se inicia un proceso electoral de Autodeterminación de 4 millones de votantes, que durará hasta el 15 de enero para conocer el resultado del nacimiento o no de un nuevo estado en África (la región del sur de Sudán). Noticias como esta no deben dejar de lado el análisis histórico para conocer de antemano lo que sucedió en un pasado cercano y como se proyecta el próximo futuro.

Conflicto entre norte y sur


Darfur es una región musulmana situada al oeste del Sudán y ha sido, hasta ahora, el escenario de una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI. En febrero de 2003 dos grupos rebeldes, el Ejército de liberación del Sudán (SLA) y el Movimiento por la Justícia y la Igualdad (JEM), se levantaron contra el régimen islamista del gobierno de Omar al-Bashir reivindicando el fin de la marginación política y económica del Darfur. La rebelión del JEM y del SLA provocó que el gobierno y las milicias árabes pro-gubernamentales, denominadas Yanyawid, respondieran con una brutal represión y ataques indiscriminados contra la población civil. Este conflicto se ve reforzado por la disputa histórica del control de los recursos naturales de las diferentes comunidades que habitan en la región (tierras, petróleo y agua), y por las diferencias étnicas y religiosas (árabes y musulmanes contra cristianos y animistas) que mantienen los bandos opuestos.

El conflicto sudanés entre las fuerzas del gobierno central, árabes y musulmanes, y las fuerzas rebeldes del sud, cristianos y animistas, ha estado permanentemente en guerra desde su independencia (1953), salvo un período de once años entre 1972 - 1983. En 1956 estalla la primera guerra civil entre el norte y el sur del país. Los rebeldes del sur continuaron levantándose en armas para obtener un cierto grado de autonomía que consiguieron en 1972 con la firma de paz de Addis Abeba. Este acuerdo de paz se derogó en 1983, cuando el entonces presidente Nimeiri decidió debilitar la unidad del sur dividiendo la región en tres partes y privándoles del derecho de controlar sus propios recursos, entre ellos el petróleo.

Las conversaciones de paz no se volvieron a reestablecer hasta el 2002 apoyados por Kenia bajo el auspiciado de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD). En el transcurso de las negociaciones de paz, se han firmado seis protocolos que incluye la celebración de un referéndum de autodeterminación en 2011 para el sur, tras un primer periodo de transición, el reparto de los beneficios del petróleo entre el norte y el sur, y fórmulas para compartir el poder político. Primero se redactó el alto el fuego provisional según el Acuerdo de Entendimiento firmado el 19 de noviembre de 2004 entre las partes, y en el 2005 se firmó el Acuerdo Integral de Paz, como transición final hacia el proceso de paz y la formalidad oficial de la consulta popular sobre la independencia del sur. Las intensas luchas en Darfur desde principios de 2003 y el grave deterioro de la situación humanitaria ha empeñado este extenso proceso de paz que deberá poner fin a la guerra más larga del continente africano.

El conflicto armado del Darfur se caracteriza por la lucha por el control de la región, protagonizada por movimientos revolucionarios, y élites que se disputan el poder. La región incluida en el estado del Darfur lucha para lograr un mayor grado de autonomía. La etnicidad, la identidad comunitaria y la religión también juegan un papel importante. El conflicto es reforzado por la ausencia de un control gubernamental efectivo, el fracaso más grande es el de la incapacidad de proporcionar una seguridad mínima humana para los individuos. Así que podemos decir que la crisis del Darfur es debida a la suma de una multiplicidad de factores tales como: el fracaso de integración en los intentos de creación de Estado-Nación, por las dificultades que ha dejado la descolonización que provocan disputas fronterizas y conflictos por la posesión de las tierras y agua, el conflicto también tiene un carácter religioso pero cabe decir que la mayoría de las disputas religiosas son el resultado de la manipulación ejercida por líderes políticos o religiosos; la ausencia de democracia y la desigual distribución de la tierra, ausencia de participación política y problemas en la distribución del bienestar, búsqueda de la protección de la propia identidad, como punto trascendental lo intereses de los países imperialistas. Al finalizar la Guerra Fría, la URSS abandonó a muchos de sus socios (Etiopía, Angola, Vietnam, Afgaistán...), y Occidente abandonó también a muchos otros aliados en el Tercer Mundo. En el caso del Sudán, las tropas británicas se retiraron cuando el país fue innecesario para sus fines estratégicos. La retirada de estas potencias militares no ha significado volver a la paz, sino entrar en una nueva fase conflictiva, donde los ejércitos de potencias imperialistas pasan el papel a las multinacionales y su financiación a grupos armados locales y paramilitares.

En Sudán, después de la Guerra Fría, el conflicto de base más clasista y de confrontación entre ejército y guerrillas, se transforma en nuevas estrategias: limpieza étnica, exterminio, genocidio contra la población civil. Si en la I Guerra Mundial el 17% de los muertos fueron civiles, en Darfur asciende al 90% de la población civil. Esta guerra civil fue extremadamente pasional y cruel, acompañada de terror, se busca humillar al enemigo, descalificarlo moralmente, destruir señas de identidad, el objetivo ya no es ganar sino exterminar al enemigo. Como dice Tusell " se aterroriza al adversario de una manera inmediata mediante la exposición de cadáveres; después además, se utiliza la imagen del terror ajeno como medio para demostrar la barbarie del adversario, y justificar la exarcebación terapuéutica del propio terror". Después de 15 meses de conflicto, entre 2003 y 2005, se habían desplazado más de un millón de personas de Sudán a países vecinos como El Chad, y se ha cobrado más de ciento ochenta a mil víctimas mortales. Por esto mismo cabe tener en cuenta la extensión de este conflicto a otros países de la zona: Eritrea, Uganda, Etiopía o el Chad, así como el pésimo intervencionismo mediador de la Unión Africana.

La injerencia internacional

El conflicto de Darfur es un capítulo más de la interminable crisis del Sudan, al causar millones de víctimas mortales. La raíz del conflicto se encuentra en las luchas armadas entre el norte árabe-musulmán y el sur negro-cristiano, pero a las complicaciones inherentes a este hecho hay que añadir las que se derivan del juego de intereses en las grandes líneas de fricción internacionales del momento.

Actualmente, cuando parecía que el conflicto norte-sur se encontraba en vías de solución a inicios del siglo XXI, la creciente implicación norte-americana a favor de los rebeldes del sur, ha estallado un nuevo foco de luchas en la región de Darfur, frontera con el Chad. Las negociaciones de paz para el conflicto del Norte y Sur, iniciadas en diciembre de 2003, desembocaron en la firma de una tregua en abril y un protocolo de paz en mayo del mismo año. Sin embargo ninguno de los contendientes respetó los acuerdos firmados que solucionaban, al menos sobre el papel, los grandes puntos de conflicto entre los rebeldes y las autoridades de Jartum: la repartición del poder e influencia territorial, la autonomía para las regiones del sur, la participación de estas regiones en la repartición de la riqueza del país, y la regulación de la aplicación de la sharia o ley islámica por parte del gobierno central. En el proceso de paz entre el norte de Sudán y el sud de sudán, firmado en Kenya con mediadores internacionales, negociaban el gobierno central de Jartum y el SPLA pero no se incluían al JEM y al SLA. Este último hecho hizo que el JEM y el SLA se levantaran contra el gobierno acusándoles de marginar políticamente la región de Darfur.

La crisis de Darfur no es más que otra cara de un conflicto muy complejo, provocado por diferentes y oscuros motivos. Darfur es una región pobre, semidesértica y densamente poblada, por ello la repartición del agua y de las tierras fértiles también se convierte en un factor con potencial conflictivo, al igual que la administración de otros recursos naturales como el petróleo. La región sudanesa del Darfur también reclamó la fracción de recursos que le pertocan y denunció la marginación económica. Ante esta revuelta, el régimen islamista, dirigido desde Jartum por Omar el Bechir, encargó la represión a las milicias Yinjawed, grupos de nómadas árabes famosos por su crueldad. Ahora, sin hacer ningún caso a la presión internacional, Omar El Bechir se negó a desarmarlas, no haciéndose responsable de sus actos. No obstante, Amnistia Internacional denunció la existencia de 16 campos yinjawed, cinco de ellos organizados y mantenidos por el ejército. De esta forma, el gobierno del Sudan violó los compromisos que había adquirido con la firma del Plan de Acción ONU-Sudan, ratificado el mes de agosto pasado de 2004, y bloqueó cualquier iniciativa de paz.

A todos estos problemas internos tiene que sumarse la mala actuación de la comunidad internacional. Pese al crecimiento de la ayuda humanitaria de los últimos años, los Estados Unidos, Francia y China, entre otros, se mostraron mucho más preocupados por defender sus intereses que por el destino de la población civil. El intento de la ONU para establecer sanciones contra los yinjawed y el gobierno que los financiaba se ha encontrado siempre con el bloqueo de Francia, Paquistán, China, Estados Unidos, entre otros.

La existencia de una limpieza étnica en estas regiones del país no es casual. La mayor parte de las poblaciones desplazadas se encuentran en zonas próximas a algunos de los grandes yacimientos petrolíferos del Sudan. En este sentido, los rebeldes se mueven por los mismos impulsos. Según un informe de Human Right Watch, “Sudan, Oil an Human Rights”, las compañías de petróleo violan los derechos humanos o permiten que se violen ya que resultan beneficiarias directas de esa limpieza étnica. Entre otras ilustres petroleras el informe destaca cuatro: la canadiense Talismán, la Nacional China Petroleum, Petronas, y la austriaca OMV. También cabe destacar Total, que gracias a la actividad diplomática de Francia en defensa del Sudan ante las Naciones Unidas, ha conseguido recuperar su influencia en la región, perdida el año 1983.

Pero no son estos los únicos actores internacionales que han tomado partido en esta crisis. China, por ejemplo, necesitada de petróleo e influencia en países productores, ha vendido armas al gobierno del Sudan a cambio de una parte sustancial en el repartimiento de prospecciones. Los Estados Unidos se posicionaron con los rebeldes del sur, muy bien vistos por Bush y sus partidarios, y cada vez más radicales a medida que recibían más soporte de los norteamericanos.

Mientras esas grandes potencias se pelean para recibir el trozo más grande del pastel, la situación en el país empeoró por momentos. Las negociaciones de paz fracasaron varias veces; el plan de la ONU para el Sudan no se puso en marcha, y las amenazas sobre la aplicación de sanciones no fueron efectivas. Entretanto, los yinjawed siguieron actuando con total impunidad, emparados por el gobierno y consentidos por las multinacionales.

Los actores implicados en el conflicto del Darfur se puede clasificar según el criterio territorial siguiente: actores dentro de la región en cuestión y actores que no pertenecen a dicha región pero que están relacionados con el conflicto, es decir, internos y externos.

INTERNOS

1) Población civil à en Darfur, zona regional de Sudán, hay casi 6 millones habitantes, que se dividen a su vez en más de 80 grupos tribales. Su idioma oficial es el árabe, aunque existen 134 lenguas vivas no oficiales. La esperanza de vida gira entorno a los 56 años. En cuanto a la religión, un 70% son musulmanes, un 25% animistas y un 5% cristianos. Y por lo que se refiere a etnia, el 52% son negros; el 39%, árabes; el 6%, beja; y el 2% extranjeros. El papel de esta población ha sido el de víctima de los ataques gubernamentales y de las milicias yanyawid, sobre todo aquella población de etnia afro-negra, pero incluso musulmanes. Se deben considerar un total de 200.000 víctimas mortales y 1 millón de desplazados internos y fuera del país. De toda la población ha surgido movimientos rebeldes como las JEM y el SLA, que se detallan más adelante.

2) Gobierno sudanés (en la capital, Jartum) à Actualmente lo preside el islamista Omar Al Bashir miembro del Partido del Congreso Nacional. Gobierna desde 1989, habiendo provocado un golpe de estado para poner fin al gobierno del electo Sadiq Al Madhi. Estableció un régimen militar y su gobierno se caracteriza por la política de islamización, promulgando la Sharia (Ley Musulmana) para todo el territorio. Recibe influencias del Frente Islámico Nacional. Ejerce represión, sobre todo, contra los no-árabes, y da apoyo implícito a la actuación violenta de organizaciones paramilitares como la milicia Yanyawid. Recientemente ha negociado, de forma definitiva –aparentemente- la paz con el sud del país. Le quedó pendiente la situación de la región Darfur donde mantiene ataques mediante su fuerza militar y la de las milicias Yanyawid. Además, está dando largas a tratados que firma con la ONU. Por ejemplo, no está desarmando a las milicias Yanyawid, tal como prometió.

3) Milicias árabes Yanyawid à las forman gente de tribus nómadas locales. Antes se les denominaba Muharilin. Ahora se les llama Yanyawid (que significa jinetes armados). Suelen ir a caballo o camello. Atacan a los poblados dedicados a la agricultura, como los fur, los masalit y los zaghawa. Su objetivo es arabizar la zona de Darfur, expulsando de la misma a los habitantes negros, en una lucha, a su vez, por los escasos recursos naturales (agua, tierra fértil) y valiosos para comercio, como el petróleo. Hacen operaciones de tierra quemada. Roban para enriquecerse.

4) Movimiento/Ejército de Liberación de Sudán (SLM/A) à surgen a raíz de los acuerdos de pacificación entre el norte y el sud del país, tratados de paz en los que no se dedicaba parte al conflicto regional de Darfur. Formado por rebeldes de antigua formación soviética y del Frente Nacional Islámico, entre los que predominan jóvenes graduados y gente de los centros urbanos, y liderados por Ahmed Nur, reivindican que se les escuche, que se les tenga en cuenta porque buscan una solución dada su especificidad como región histórica con su propia problemática. Algunas fuentes rebelan que reciben apoyos de material, formación y estrategia por parte del SPLA –más adelante descrito–, con intereses en la solución también de ese conflicto. Quieren la separación de Estado y religión.

5) Movimiento de Justicia e Igualdad (JEM) à surgen casi al mismo tiempo que el SLA. Son igual que ellos, gente inexperta pero con voluntad para reivindicar sus demandas y protestar por la marginación que el gobierno practica con las periferias. Khalil Ibrahim es su líder. Esa conjunción de aspiraciones que hay entre SLA y JEM se ve en todo menos en que el JEM no pide la separación entre Estado y religión. Últimamente han sufrido un deterioramiento de la disciplina y han atacado contra civiles.

6) Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) de John Garang à su papel en este conflicto es de apoyo concreto en la elaboración de la declaración política del SLM/A, además de subministrarles –según algunas fuentes- armas, dotarlos de entrenamiento y transmitirles planes estratégicos.

EXTERNOS

1) Países fronterizos: Chad, Kenya à el Chad es el país fronterizo con Sudán que está recibiendo más refugiados de Darfur, dada su proximidad a esa región. Es uno de los 10 países más pobres del mundo. Está sufriendo una explosión demográfica, ahora acentuada por las ingentes llegadas de refugiados. Hasta el momento ha estado en la mediación del conflicto. Se retiraron por amenazas de las milicias Yanyawid. Kenya es destacable porque ha sido un país que se ha ofrecido para albergar encuentros de paz entre el norte y el sud de país. Ahora parece que vuelve a estar en la mediación para solucionar el conflicto en Darfur.

2) Países con negocios petrolíferos (EEUU, China, Francia, principalmente) à en la región hay inversiones petrolíferas de China y Francia. Junto con EEUU, los tres países son miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. EEUU tiene un interés especial en posicionarse en contra del gobierno sudanés. Por tanto, defiende cualquier causa que se le oponga, ya que considera al régimen de Jartum “amigo” de los terroristas. La posición interesada de estos países hace que toda resolución de la ONU sea con su beneplácito. Ello supone que el resultado final de la resolución sea mínimo por lo que se refiere a avances de pacificación.

3) Países islámicos que apoyan al gobierno de Jartum à hay que destacar sobretodo a Irán como país que apoya al gobierno de Al Bashir. Ha firmado hasta el momento más de 30 acuerdos económicos con el gobierno de Sudán, ha lanzado empresas, ha formado al ejército y a la inteligencia al servicio gubernamental. Incluso a abastecido de petróleo y de pasdaranes (Guardianes de la Revolución) al gobierno islamista de Al Bashir.

4) Organizaciones Internacionales: UA, ONU, UE, FMI, Banco Mundial, ONG à Hay una intervención en ayuda humanitaria, de vigilancia y de observación. En ese aspecto, la Unión Africana (UA) sí han puesto más énfasis. Las ONG tienen un papel de atención médica y de ayuda humanitaria en general. Hay una falta de mediación por parte del organismo internacional más relevante, la ONU. Sólo ha acordado varias resoluciones que, sin embargo, dejan dudas de cómo se solucionará en su globalidad.

¿Finalizará el conflicto?

El conflicto de Darfur, más allá del planteamiento simple que se ha pretendido vender a la comunidad internacional de una guerra religiosa o étnica sin más, traspasa las fronteras de la religión. En la batalla subyace una crisis de base política y económica.

El origen de los enfrentamientos es la gran desigualdad entre el desarrollo del norte, árabe e islamista, y las comunidades negras del sur, cristianas y animistas. Las fuerzas coloniales británicas alimentaron esta desigualdad. Después lo hicieron los gobiernos de Jartum, que han tratado imponer el modelo de Estado islámico y centralizado en todo el país.

Por todo ello, la raza negra ha sufrido un permanente sometimiento a la población árabe. No obstante, la clave del conflicto es más económica que religiosa. Se centra en la lucha por el control de los recursos naturales. En el norte se concentra la actividad comercial y agrícola, las redes de transporte terrestre y marítimo, mientras que el sur alberga las fértiles tierras de Renk, la zona petrolífera de Bentiu y los yacimientos de níquel y uranio.

Lo que en principio nació como un conflicto étnico pronto adquirió carácter de guerra civil. Los fundamentalistas insistían en transformar el país en un estado islámico. La máxima presión llegó con el dictador Yaafar el Numeiri, que impuso en 1983 la ‘Sharia’ en todo Sudán. La población negra perdió entonces la limitada autonomía que había logrado en 1972 tras la primera guerra civil para ser de nuevo ultrajada y sometida por los árabes del norte. Nació entonces como respuesta la principal organización rebelde, el Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés (ELPS), de John Garang. Pero cuando realmente se agravó la situación fue en 1989, tras el golpe de Estado de Omar Hasán al Bashir: se impuso con dureza la ley islámica en todo el país y se erradicó toda libertad.

Éstas son las causas históricas. Vayamos a la situación actual. La población en Darfur se divide en las tribus nómadas árabes ganaderas y las tribus negras agrícolas y sedentarias. En cuanto al conflicto económico, existe una evidente disputa por el control de los recursos naturales de la zona: la tensión ha aumentado a medida que la relación entre disponibilidad de agua y población se ha agravado. Además, el componente religioso, anteriormente apuntado, no es lo principal pero sí es importante: se enfrentan un norte árabe y musulmán contra un sur africano cristiano y animista. En este último conflicto apuntado, el gobierno central de Jartum está negociando con el SPLA (Ejército de Liberación Popular de Sudán) para obtener la paz, sin embargo en el proceso de mediación no tiene en cuenta a todos los actores implicados; el SLA y el JEM también serán marginados esta vez, el gobierno los considera simples grupos revolucionarios; la no inclusión del SLA y del JEM, en la pacificación del norte y el sur del Sudán, agrava aún más la tensión que existe entre la región del Darfur y el gobierno central. A los problemas religiosos y económicos se le suman problemas políticos y administrativos, que tienen que ver con la autonomía de la región y su situación.

Podemos clasificas básicamente en cuatro la casuística del conflicto en la región de Darfur. Así, debemos tener en cuenta: la marginación histórica del sur de Sudán, la demanda de más autonomía para la región, la inclusión en el proceso de paz con el SPLA (Ejército de Liberación Popular de Sudán), y las disputas por el control del poder y los recursos con la participación de multinacionales. Éstas son bases suficientes parar desencadenar un conflicto armado. Encontramos problemas de base económica, religiosa, política y administrativa, principalmente. Analicémoslos en más profundidad.

Según el SLA y el JEM, los tres estados que componen la región de Darfur han sido tradicionalmente ignorados por Jartum. Las políticas económicas dirigidas desde el poder central han beneficiado siempre a las comunidades árabes y han discriminado a las comunidades de origen africano. Esto no ha hecho más que aumentar la pobreza y el subdesarrollo de la región.

El SLA y el JEM también demandan mayor representación en las instituciones de ámbito nacional, debido a su nula participación en estas instancias a pesar de que los tres estados concentran el 25% de la población total del país. Así pues, la distribución administrativa es un acicate más del conflicto. También se demanda mayor autonomía para la región. SLA y JEM exigen la reconstitución de Darfur como un único estado o región. También piden la derogación de algunos administrativos que el Gobierno realizó en 1994 para favorecer a sus aliados políticos y debilitar las estructuras tradicionales de poder. Llevar a cabo todo esto, en base a la posible futura independencia del sur según el resultado del próximo referéndum, sino se elabora con un buen proyecto institucional puede implicar una destrucción total del sistema actual administrativo y un reestablecimiento del poder tradicional entre las tribus de la región, lo cual es complicado administrativamente, ya que todos estos cambios deben partir de una profunda reforma del sistema político. Además, las actuaciones de los actores imperialistas internacionales pueden perjudicar duramente el desarrollo del posible nuevo estado. SLA y JEM también han exigido ser tenidos en cuenta en las negociaciones entre el Gobierno y el SPLA. Los grupos quieren que sus exigencias se tengan en el mismo nivel de consideración que las del SPLA.

Por último, encontramos las disputas por el control del poder y los recursos. Desde hace décadas las diferentes comunidades que habitan la región se han enfrentado por el acceso a la tierra fértil, el agua y a los escasos recursos (debemos tener en cuenta que el Sudán es un país con una franja desértica extensa), así como por su presencia en las instancias políticas regionales y estatales. Sudán cuenta con el petróleo y gas natural como principales recursos económicos, tan solicitados por el mercado internacional. Se estima que las reservas de petróleo están entre los 600 millones y 1,2 billones de barriles y las de gas natural sobre los 3 trillones de pies cúbicos.

Una vez se conozca el resultado del referéndum, posiblemente con la victoria de la independencia de la zona sur, los sucesos pos-electorales serán de primer orden para la marcha de una convivencia pacífica entre los dos nuevos estados. Entre los problemas existentes será el reparto de las reservas petroleras, muchas de las cuales están en zonas fronterizas, o la convivencia de inmigrantes de la zona sur que residen en la zona norte,… pero sobre todo la actuación de los países imperialistas del Consejo de Seguridad de la ONU, como Rusia, China, Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos, que buscaran adentrarse para obtener ganancias extremas en su control político y económico en base a las reservas de petróleo. ¿Pasará Sudán de un conflicto interno de gran intensidad a un conflicto bilateral (con los dos nuevos estados) de baja intensidad? Los siguientes meses nos darán la respuesta, ahora tocar saber si se fundará o no un nuevo estado africano.

viernes, 7 de enero de 2011

EE.UU y P.I.E., de la mano contra Bielorrusia.


EE.UU y el PIE (partido de la izquierda europea), se han dado de la mano en la cuestión Bielorrusa. Según la formación europea, que aglutina diversos partidos en su seno, las elecciones de ese país —colocado en el Eje del Mal— no "obedecen" a las "normas internacionales democráticas" y no cabe posibilidad alguna de que el presidente Alexander Lukashenko haya obtenido la victoria en esos comicios.

Según el PIE, cuyo partido de referencia en Bielorrusia es Mundo Justo, "muchas violaciones de legislación electoral fueron registradas durante todas las etapas del proceso de elección y la votación ha sido pesadamente aparejada en favor de Lukashenko para darle una victoria por un margen masivo".

Ni un sólo reconocimiento a la sólida popularidad de Lukashenko en Bielorrusia, ni a la reivindicación de la Unión Soviética o del socialismo que suelen darse en ese país, ni tampoco de las políticas públicas tendentes a frenar el neoliberalismo que el Gobierno ha puesto en marcha. Al contrario, para el PIE "hubo múltiples casos de votación orquestada por directores de empresas y organizaciones y profesores de establecimientos más altos educativos", que habrían según su visión obligado a la población a votar por Lukashenko, según el PIE "último dictador de Europa".

De la misma forma, Estados Unidos, quien colocara al país en su lista de países susceptibles de ser bombardeados, lamenta que Bielorrusia decidiera cerrar la oficina de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Minsk y, en la misma línea, considera que esta medida es un "paso atrás" en la promoción de la democracia y los derechos humanos en ese país.

El PIE, haciendo gala de una posición atlantista, habla incluso de "comportamiento ilegal" de las comisiones electorales bielorrusas, por la negativa de Bielorrusia de permitir que la OSCE vigile el proceso y observe el contenido de las votaciones.

Llamado del KKE

Recientemente, el Partido Comunista de Grecia (KKE) hizo un llamamiento a todos los Partidos Comunistas de Europa a salirse del PIE, por "su papel subversivo contra el comunismo internacional".

La organización que ha liderado las protestas en Grecia y que más frontalmente se ha opuesto a las reformas en Europa ha acusado al PIE de celebrar su Congreso durante los mismos días (3-5 de diciembre) que se celebra el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros que este año se celebrará en Sudáfrica.

"En sus documentos programáticos (estatutos y programa) el PIE rechaza cualquier cosa comunista, renuncia a la tradición revolucionaria, es hostil al socialismo científico, a la lucha de clases y a la revolución socialista", sostuvieron.

miércoles, 5 de enero de 2011

La lucha de clases en EE.UU..


El comentario de Jeffrey Sachs publicado el 27 de diciembre en Huffington Post “America’s Political Class Struggle” (http://huff.to/eSUCt1), es una clamorosa expresión de la desesperanza en que han venido cayendo los sectores más conscientes del pueblo norteamericano. Pero a la vez, una perentoria y pasmosa toma de consciencia, por uno de los más reconocidos intelectuales y analistas sociales de esa nación, del papel de la lucha de clases en las sociedades contemporáneas.

Las expectativas de transformaciones radicales en la sociedad estadounidense alentadas con la elección del presidente Barack Obama entre esos sectores, se han venido esfumando conforme la realpolitik impone su obstinado camino de negociaciones entre bandos. La democracia representativa norteamericana parece así, incapaz de ocuparse debidamente de los desafíos que presentan las confrontaciones entre grupos con intereses colosales engendrados por esa sociedad. El último evento que aparentemente llenó la copa de muchos de esos ciudadanos, fue el acuerdo alcanzado recientemente entre la administración Obama y el congreso para extender por unos años más la exención de impuestos aprobada por George W. Bush a los grandes capitales. Acuerdo a todas luces indecente, si se toma en cuenta la situación fiscal de ese país, endeudado inconmen¬surablemente por rescatar a las grandes empresas quebradas por mala administración.


Para Sachs, el problema del déficit anual de cerca un billón de dólares (un millón de millones) de la administración de ese país, es el resultado de la corrupción política interna y la pérdida de la moral cívica, pero desde un punto de vista crítico al sistema capitalista, el déficit es el resultado de la crisis del sistema de representación polí¬tica, cooptado por los inte¬reses de los grupos económica¬mente más poderosos, e incapa¬citado para ejercer el poder público a favor de los intereses de los grupos mayoritarios pero económicamente desprovistos.


La acción del Estado, imprescindible para el buen funcionamiento de la sociedad, aun cuando siempre ha sido hegemonizada por determinados grupos, jugó hasta hace poco tiempo un papel redistribuidor del excedente socialmente generado. Pero con la creciente demanda del capital por mayores tasas gananciales de sus inversiones, y con la usurpación creciente de sus instituciones y actividades por parte de los representantes del capital en busca de su favor, la actividad del Estado tornó el ejercicio del poder público en un instrumento favorecedor de los intereses del capital y expropiador de los derechos del resto de los ciudadanos. La corrupción y la pérdida de la moral cívica de la sociedad norteamericana que Sachs denuncia no es más que la secuela de ese proceso.


El recurso a la esperanza que ejercita Sachs, en el levantamiento de las clases desposeídas para enderezar la política y hacer justicia en la administración de los recursos públicos, habría sonado dentro del ambiente intelectual de los Estados Unidos, antes de esta crisis, como una expresión tercermundista, como un pobre recurso de ideologización de la realidad. Y, a decir verdad, parece expresar una desesperanza de ciertos sectores de esta sociedad en la capacidad de su sistema institucional representativo de resolver las contradicciones que esta presenta.


Para los que vemos las sociedades actuales como organizaciones regidas por las necesidades de la acumulación creciente de capital, la toma de conciencia sobre la progresiva incapacidad del sistema político y de representación partidista para organizar cabalmente la producción social (en razón a la creciente toma de conciencia de las clases mayoritarias y desposeídas de nuestras sociedades), se hace un ejercicio coherente. Pero para el que no asume esa perspectiva, llegar a esa conclusión por otras vías, seguramente representa una desestructuración de su pensamiento que lo deja desarmado para encontrar soluciones concretas.


Y no es que el apelo a la acción política de las clases pobres y trabajadoras como medio para enmendar la acción del Estado esté equivocado; lo que llama la atención de un analista latinoamericano, curtido en el estudio de sociedades subcapitalizadas, es la ausencia en ese apelo de fórmulas concretas de acción. Para Sachs, el camino que han venido asumiendo las sociedades latinoamericanas comprometidas con transformaciones substanciales en sus estructuras productivas, limitando la lógica del capital y reforzando la lógica política de la democracia ampliada y participativa, es virtualmente impensable. La sociedad capitalista por antonomasia, la sociedad regida de cabo a rabo por la lógica de la tasa de ganancia, la sociedad en la que todo tiene precio y todo se compra y se vende, requerirá una revolución en todas sus estructuras, incluyendo en aquellas mentales de sus analistas, antes de encontrar solucio¬nes rea¬les, consistentes con los fundamentos originarios de la crisis.


Aún imaginando el escenario más favorable, que la administración Obama tuviera claro estos orígenes; las relaciones políticas, las instituciones derivadas, la cultura política del ciudadano medio y la conducción de la opinión pública por un sistema de medios de comunicación dominado por el gran capital hacen, todos esos factores, virtualmente imposible un gobierno que lleve a cabo las reformas legales, administrativas y de política económica necesarias para abrir las compuertas a las presiones estructurales de la sociedad estadounidense, y dar paso a una transformación social sustantiva.

martes, 4 de enero de 2011

El rotundo fracaso del neoliberalismo.


Desde hace diez años los más fervientes promotores del capitalismo han presentado a Irlanda como el modelo a seguir. El «Tigre Celta» ostentaba una tasa de crecimiento más alta que la media europea. El impuesto de sociedades se redujo al 12,5%[1] y el impuesto que realmente pagaban las numerosas multinacionales domiciliadas en el país oscilaba entre el 3 y el 4%, ¡un sueño! Déficit presupuestario igual a cero en 2007. Tasa de desempleo del 0% en 2008. Una auténtica maravilla: a todo el mundo le salían las cuentas. Los trabajadores tenían empleo (muy a menudo precario, por cierto), sus familias consumían alegremente, disfrutaban del efecto riqueza y los capitalistas, tanto nacionales como extranjeros, conseguían resultados fabulosos.
En octubre de 2008, dos o tres días antes de que el gobierno salvase de la quiebra a los grandes bancos «belgas» (Fortis y Dexia), a expensas de los ciudadanos, Bruno Colmant, director de la Bolsa de Bruselas y profesor de Economía se explayó en una carta abierta en Le Soir, el diario belga francófono de referencia, afirmando que Bélgica debería seguir totalmente el ejemplo irlandés y desregular todavía un poco más su sistema financiero. Según Bruno Colmant, Bélgica debía modificar el marco institucional y legal con el fin de convertirse en una plataforma del capital internacional como era Irlanda. Unas semanas después el Tigre Celta estaba derribado.

En Irlanda la desregulación financiera impulsó una explosión de préstamos a los hogares (el endeudamiento familiar llegaba al 190% del PIB en vísperas de la crisis), especialmente en el sector inmobiliario, el motor de la economía (industria de la construcción, actividades financieras, etc.). El sector bancario se infló de forma exponencial con la instalación de numerosas empresas extranjeras[2] y el crecimiento de los activos de los bancos irlandeses. Se formaron las burbujas bursátil e inmobiliaria. El total de las capitalizaciones bursátiles, las emisiones de obligaciones y de los activos de los bancos suponían catorce veces el PIB del país.

Entonces, aquello que no podía llegar a ese mundo maravilloso, llegó: en septiembre-octubre de 2008 el castillo de naipes se hundió, las burbujas financieras e inmobiliarias explotaron. Las empresas cerraron o abandonaron el país, el desempleo se disparó (del 0% en 2008 saltó al 14% a principios de 2010). El número de familias incapaces de pagar las deudas creció rápidamente. Todo el sistema bancario irlandés estaba al borde de la quiebra, y el gobierno completamente enloquecido y ciego garantizó el conjunto de los depósitos bancarios, que llegaba a 480.000 millones de euros (más del triple del PIB irlandés, que se elevaba a 168.000 millones de euros). El gobierno nacionalizó el Allied Irish Banck, principal financiador de la inmobiliaria, inyectándole 48.500 millones de euros (alrededor del 30% del PIB).

Las exportaciones se ralentizaron. Los ingresos del Estado bajaban. El déficit presupuestario saltó del 14% del PIB en 2009 al 32% en 2010 (del cual más de la mitad es atribuible al apoyo masivo a los bancos: 46.000 millones de aportación a fondos propios y 31.000 de compra de activos de riesgo).

El plan europeo de ayuda con la participación del FMI de finales de 2010 se eleva a 85.000 millones de euros en préstamos (de los cuales el FMI aporta 22.500) y ya está demostrado que no será suficiente. A cambio, el remedio de caballo impuesto al Tigre Celta en realidad es un plan de austeridad drástico que cae pesadamente sobre el poder adquisitivo de las familias, con la consecuencia de una reducción del consumo, de los gastos públicos en el ámbito social, de los sueldos de los trabajadores públicos y en las infraestructuras (en beneficio del reembolso de la deuda) y de los ingresos fiscales. Las principales medidas del plan de austeridad son terribles en el ámbito social:

- Supresión de 24.750 puestos de funcionarios (8% del total, equivalente a 350.000 puestos suprimidos en Francia).

- Las nuevas contrataciones se harán con un 10% menos de sueldo.

- Reducción de las transferencias sociales con disminución de las prestaciones por desempleo y familiares, bajada importante del presupuesto sanitario, congelación de las pensiones.

- Aumento de los impuestos, a cargo principalmente de la mayoría de la población víctima de la crisis, especialmente la subida del IVA del 21 al 23% en 2014; creación de un impuesto inmobiliario (que afecta a la mitad de los hogares que anteriormente no cotizaban).

- Bajada de 1 euro del salario mínimo por hora (de 8,65 a 7,65, es decir, el 11%).

Irlanda debe pagar tipos de interés elevados por los préstamos contraídos: 5,7% para los préstamos del FMI y 6,05% para los préstamos europeos. Sin embargo, ese dinero le servirá al gobierno irlandés para pagar a los tenedores de títulos de la deuda irlandesa, esencialmente bancos y otras sociedades financieras que adquieren esos títulos con préstamos del Banco Central Europeo, al 1% de interés. O sea, otra auténtica ganga para los financieros privados. Según la AFP, «el Director General del FMI, Dominique Strauss-Kahn, declaró: ‘Esto funcionará, pero por supuesto es difícil […] porque es duro para la gente ‘que tiene que hacer sacrificios en nombre de la austeridad presupuestaria’».

La oposición en la calle y en el Parlamento ha sido muy fuerte. El Dail, la Cámara Baja, aprobó el plan de ayuda de 85.000 millones de euros por sólo 81 votos contra 75. Lejos de abandonar su orientación neoliberal, el FMI ha señalado que entre las prioridades de Irlanda está la adopción de reformas para suprimir «los obstáculos estructurales para los negocios», con el fin de «mantener la competitividad en los próximos años». El socialista Dominique Strauss-Kahn se declara convencido de que la llegada de un nuevo gobierno tras las elecciones previstas a principios de 2011 no cambiará la situación: “Estoy convencido de que da igual que los partidos de la oposición, el Fine Gael o el partido laborista, critiquen al gobierno y el programa […] ellos comprenden la necesidad de llevarlo a cabo.”

En resumen, la liberalización económica y financiera que pretendía atraer a cualquier precio las inversiones extranjeras y las empresas financieras internacionales, ha desembocado en un fracaso total. Para añadir el insulto a los daños sufridos por la población víctima de esta política, el gobierno y el FMI no han encontrado nada mejor que profundizar la orientación neoliberal practicada desde hace 20 años e infligir a la población, bajo la presión de las finanzas internacionales, un programa de ajuste estructural calcado de los que se imponen desde hace tres decenios a los países del Tercer Mundo. Por el contrario, esos tres decenios deben servir de ejemplo de lo que no se debe hacer. Por eso es urgente imponer una lógica radicalmente diferente, en beneficio de los pueblos y no de las finanzas privadas.

lunes, 3 de enero de 2011

America Latina: luces y sombras de la decada Progresista.


Si aceptamos que la realidad político-social no está configurada por un solo escenario sino por tres (superación de la dominación estadunidense, del capitalismo y del desarrollo), la década progresista tuvo resultados dispares y hasta contradictorios. Creo que el terreno en el que más se ha avanzado, el de las luces más brillantes, se relaciona con el primer aspecto, mientras los otros dos muestran los nudos que el progresismo no ha conseguido desatar en estos años.


La creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), del Consejo de Defensa Sudamericano y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños muestra los avances que se han producido en ésta década desde el punto de vista de la integración regional y el autogobierno del área. Entre lo positivo debe destacarse, además, la creación y consolidación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), ya que ensaya formas de integración e intercambio por fuera del hegemónico libre comercio.

Aunque las relaciones interestatales muestran cambios importantes en la región, con la consolidación de Brasil como nueva potencia regional que no reproduce el mismo estilo de relación con sus vecinos que los imperialismos tradicionales, y la presencia de China tiende a diversificar las relaciones al punto de generar una región multipolar, algunas iniciativas han quedado en el camino o se han frenado haciendo peligrar su continuidad. Tal es el caso del Banco del Sur, creado formalmente pero paralizado realmente. Es una pena que no se haya optado por la transparencia, ya que no se dicen en voz alta las razones de tal parálisis, que se relacionan con el escaso interés de Brasil en financiar una iniciativa que no necesita, ya que cuenta con el BNDES, el mayor banco de fomento del mundo. Apenas un dato: este año el BNDES realizó préstamos por 86 mil millones de dólares, mientras el Banco Mundial pudo prestar apenas 40 mil 300 millones y el BID 15 mil 500 (Agencia Estado, 19 de diciembre de 2010).

En el camino quedaron incluso propuestas como el Gasoducto del Sur, que hubiera rediseñado las redes de distribución de hidrocarburos en Sudamérica. A pesar de estas sombras, la década ha sido muy positiva mostrando la capacidad de los principales países de crear mecanismos de resolución de conflictos sin permitir la injerencia de la Casa Blanca.

Desde el punto de vista de la superación del capitalismo, el segundo escenario, las cosas no han marchado bien. La expansión de los monocultivos, de la minería a cielo abierto y de la ganadería convirtió a la región en gran exportador de commodities, lo que supone una profundización del capitalismo en su vertiente extractivista, o sea con desindustrialización y exclusión de una porción significativa de la población. La incapacidad para superar el modelo neoliberal que viene mostrando el progresismo, en sus diversas variantes, no sólo representa un problema en sí mismo sino que facilita el crecimiento de las derechas, lo que introduce cuñas en la gobernabilidad y tiende a generar inestabilidad.

Cuando el progresismo en el gobierno se queja de las actitudes desestabilizadoras de las derechas, debería pensar que es el modelo económico el que alimenta a esas derechas que se fortalecen en la misma medida que se debilita el movimiento social. En segundo lugar, la concentración de renta que genera este modelo agudiza todos los problemas sociales que las políticas públicas buscan amortiguar. En tercero, el extractivismo militariza los territorios en los que se asienta. De modo que se va dibujando un panorama francamente preocupante: polarización social y política con criminalización de la protesta, en el peor de los casos. Anomia y desmovilización, en los casos menos graves. La división entre movimientos y gobiernos es también resultado de una década de gobiernos progresistas.

El tercer escenario, el de la superación del desarrollismo, apenas está despuntando. En rigor, no hay debates de fondo sobre este tema, pero el solo hecho de que existan personas y colectivos que se pronuncien sobre “el buen vivir /sumak kawsay” es una muestra de que aun en situaciones de política defensiva, el debate de ideas puede levantar vuelo. Aún falta mucho para que estos modos de vida alternos al capitalismo echen raíces, más allá de las prácticas concretas de una buena parte de las comunidades indígenas. Se trata de la novedad más importante que aportó el ciclo de luchas sociales antineoliberal, porque abre las puertas no sólo para la superación del capitalismo sino también para la descolonización del pensamiento y de la vida misma, sin lo cual no es posible crear un mundo verdaderamente nuevo.

No sería adecuado hacer una síntesis de luces y sombras que diga cuáles son más importantes o decisivas. Insisto en mirar la realidad según cada uno de los escenarios esbozados porque, aun estando íntimamente relacionados, tienen dinámicas propias. Así, el escenario interestatal tiene muchas luces, toda vez que se está haciendo evidente que el mundo y la región experimentan una transición de la dominación estadunidense a una realidad multipolar, mucho más abierta e impredecible, en la cual las fuerzas antisistémicas (las que conforman el segundo escenario) podrán hacer sentir su potencia creadora con mucha más fuerza que en los periodos donde la dominación era estable. Por último, a medida que se vaya asentando el nuevo escenario interestatal serán más visibles las características de las nuevas dominaciones. Por ejemplo, sabremos si el capitalismo brasileño se comportará del mismo modo imperialista que lo hizo el británico y luego el estadunidense, o tendrá otras señas de identidad, como indican algunos gestos. En todo caso, podemos esperar –y confiar– que un mayor equilibro entre las potencias mundiales generará fluctuaciones y oscilaciones que serán un buen caldo de cultivo para los movimientos emancipatorios. No hay nada peor que una dominación unificada, centralizada y opaca.

domingo, 2 de enero de 2011

El "tea party" Español.


En el bullicioso campo del neoconservadurismo e integrismo católico español emerge la sospecha de que una sociedad secreta opera a la sombra de la Iglesia y en los aledaños del PP. Muy activa en las grandes movilizaciones antigubernamentales, esa organización concilia el arcaico fundamentalismo con las modernas técnicas de difusión digital.

"Desde que me advirtieron de que Hazteoir.org y sus filiales Derechoavivir.com, Profesionalesporlaetica.org y otras de fines aparentemente filantrópicos son iniciativas de la sociedad secreta mexicana El Yunque, trato de deshacerme de ellos. Al principio, desinformada de su interés político sectario y de su capacidad de manipulación, colaboré económica y directamente. Hoy quiero que desaparezcan de mi correo electrónico y no lo consigo (...). Si alguien puede aconsejarme cómo escaparme de las redes de esa organización...". Este mensaje, publicado en la Red en junio de 2009, quedó sepultado por el intenso tráfico digital, pese a que llevaba la firma y el DNI de María de Andrés Urtasun, profesora de Historia de la Universidad San Pablo CEU.

La palabra Yunque no volvió a aparecer asociada al secretismo conspirativo hasta que, el pasado 8 de marzo, ReligionenLibertad.com publicó lo siguiente: "Yunque, Organización del Bien Común, Mariachis, tanto da; estamos ante una organización que intenta pasar por inexistente y actuar de espaldas a la sociedad. ¿Son conscientes de que su modo de captación, basado en el secreto y dirigido a los adolescentes y jóvenes, ha creado situaciones dramáticas en muchas familias? (...). ¿Se han planteado el papelón que están haciendo algunos obispos?". Tan revelador como el texto es que fue escrito por Alejandro Campoy, el antiguo portavoz de la plataforma digital Hazte Oír (HO), que alcanzó cierta notoriedad cuando colocó en el escaño del presidente Zapatero una fotografía de Miguel Ángel Blanco y dos rosas blancas manchadas de mercromina. Por anacrónica y extravagante que resulte, la sospecha de que existe una sociedad secreta de elementos juramentados se ha abierto paso en los entramados digitales del neoconservadurismo católico y dentro de la propia Iglesia.

La pregunta es si estamos ante un secreto a voces conservado en la ausencia de pruebas o ante rumores que se superponen, huérfanos de asidero estable. "Cada vez es más vox pópuli que esa asociación que unos llaman El Yunque -nombre que, por lo visto, ha cambiado hace poco-, y que la gracia hispana ha bautizado como los mariachis usa muy malos modos contra los que les desenmascaran", ha escrito Javier Paredes, catedrático de Historia de la Universidad de Alcalá de Henares, en el portal digital Infocatólica.com. ¿Cómo se explica que católicos conservadores de acendrado compromiso denuncien a activistas que han dinamizado la lucha contra el aborto, el matrimonio homosexual y la política educativa y generado un clima de efervescencia antigubernamental que ha arrastrado a los obispos a la cabeza de la manifestación? La respuesta traza una línea entre lo lícito y lo ilícito.

"Bajo su apariencia angelical, ellos están en la dialéctica del golpe en la mesa. No entienden que después de la Guerra Civil y de la dictadura, los españoles hayamos aprendido a convivir y que nos ha costado demasiado llegar a la separación de poderes entre Iglesia y Estado como para que ahora queramos volver al pasado. En las reuniones nos decían que había que pedir a los obispos que lideraran la protesta contra el aborto. Y es que en el fondo de su estrategia hay un proyecto monolítico", sostiene hoy María de Andrés Urtasun en declaraciones a EL PAÍS.

¿Estamos ante una masonería blanca inspirada en el poderoso Yunque mexicano y amamantada en el extremismo ideológico neocon del Phoenix Institute de Arizona (EE UU), como aseguran algunos denunciantes, o ante un simple lobby, como afirman los denunciados?

La distinción no es baladí porque de ella depende que esa organización pueda ser considerada legal o no. Y es que los artículos 22 de la Constitución española y 515 del Código Penal prohíben expresamente las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar. El Código de Derecho Canónico establece, a su vez, que todas las asociaciones de fieles deben tener estatutos, título y estar sometidas a la autoridad eclesiástica. "Esa sociedad va creando asociaciones que se coordinan por consignas y están dirigidas por las mismas personas que salen por una radio, un periódico, una televisión. Parecen que son muchos, cuando en realidad son pocos y siempre los mismos", ha señalado Javier Paredes. "Nunca dudes de que un grupo pequeño de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo", se proclama a modo de divisa en esos medios. Hazteoir.org (HO), con Ignacio Arsuaga como presidente; Profesionales por la Ética (Jaime Urcelay), Nasciturus (Pablo Gutiérrez), Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (Marcial Cucarella), Escuela de Liderazgo Social y Político (Carlos Gredilla), Instituto de Política Familiar (Eduardo Hertfelder, Dolores Velarde), Justicia y Libertad (Ángel Serrano) y Fundación Burke (Antonio Arcones) formarían parte de ese mosaico.

"HO es una sociedad civil española registrada en el Ministerio de Interior. No tenemos nada que ver con El Yunque", se defiende Arsuaga. Sí admite que él y algún otro fundador de HO pasaron por el Phoenix Institute americano, un think tank (fábrica de ideas) neoconservador que dirigen, entre otros, John Hamm, presidente de la Universidad de Tejas, y John X. Evans, profesor emérito de la Universidad del Estado de Arizona.

"La primera campaña de alertas en defensa de la familia que lanzamos a través de los teléfonos móviles la hicimos bajo el patrocinio del Phoenix Institute, en 2001, pero luego empezamos a andar por nuestra cuenta", afirma Arsuaga.

En sus folletos propagandísticos, el Phoenix Institute pone el acento en que sus alumnos "suelen participar activamente en la vida política, económica, académica y social". Como prueba, señalan que entre sus egresados mexicanos se contabilizan, a día de hoy, dirigentes de grandes partidos políticos, varios diputados federales, el representante de México ante el Consejo de Europa, prestigiosos profesores universitarios, importantes directivos en el ámbito bancario y empresarial... Sus fundaciones becan a adolescentes para que hagan determinados cursos en EE UU y ya hay casos en los que padres muy conservadores se escandalizan a la vista de las ideas con que vuelven sus hijos. "El Phoenix Institute cambia nuestras vidas", dice un alumno en uno de los folletos de los cursos de verano.

Los representantes de esa organización en España son Pablo Nuevo, profesor de la Universidad Abad Oliva de Barcelona, propiedad de la Asociación Católica de Propagandistas, y Luis Losada Pescador. Este último es un licenciado en Empresariales metido a periodista de Intereconomía, grupo multimedia en el que Marcial Cuquerella ocupa el puesto de director general del área televisiva. Es también fundador de HO y conferenciante ocasional de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos. Su esposa, Victoria Uroz, fundó la Asociación Víctimas del Aborto (AVA), que preside la psicóloga Beatriz Mariscal. Muchos de los componentes del lobby publican, dirigen programas e intervienen en las tertulias del circuito que constituyen Intereconomía, la revista Época, el diario La Gaceta, el semanario Alba y hasta la Universidad Francisco de Vitoria, propiedad de los Legionarios de Cristo, un conglomerado, construido por Julio Ariza Irigoyen, donde el integrismo religioso se da la mano con la derecha extrema. "Los de HO tenemos relación con el Instituto de Política Familiar, Profesionales por la Ética, etcétera, pero también conocemos a mucha gente en Intereconomía, La Gaceta, La Razón y Abc. No formamos un grupo, vemos más efectiva la lucha de guerrillas", indica Ignacio Arsuaga.

Aunque se les supone una querencia mexicana y lo suyo es cultivar el fundamentalismo católico, el perfil ideológico y hasta el estilo se ajusta más al modelo wasp (blanco, anglosajón, protestante) característico de los neocon republicanos estadounidenses. "No aceptan el evolucionismo, son creacionistas. Creo que su misión en España es constituir un lobby conservador fuera del control de la jerarquía eclesiástica. Durante la Transición captaron adolescentes en los círculos carlistas y los ambientes preconciliares de la extrema derecha, pero estos nuevos respiran, sobre todo, ideología neocon", subraya el profesor de Historia de San Pablo CEU José Luis Orella Martínez. La nueva hornada la componen economistas, abogados, periodistas y militares inactivos situados en la cuarentena y, en ocasiones, emparentados con apellidos tradicionalmente asociados al Opus Dei o a Comunión y Liberación, movimientos vistos ahora como antiguallas.

Son pocos, puede que no más de un centenar, en un país con 100.000 kikos (seguidores del Camino Neocatecumenal de Kiko Argüello), 35.000 miembros del Opus Dei, 5.000 legionarios del Regnum Christi (rama laica de los Legionarios de Cristo) y otros 1.000 de Comunión y Liberación. Son pocos, pero tienen largos e influyentes tentáculos y han encontrado una veta en ese 2,5% de católicos prestos a movilizarse. "En HO crecemos exponencialmente. De los 1.800 asociados de hace dos años, hemos pasado a 4.200 y tenemos ya 200.000 suscriptores que reciben nuestras alarmas y avisos en sus teléfonos móviles", asegura Arsuaga.

Dicen sus detractores que el secreto es la mayor fuerza de ese grupo de borrosos contornos organizativos, ultramontanos en lo religioso y lo político. Les dibujan como una organización obsesionada por capitanear las movilizaciones cívico-religiosas y piensan que si se envuelven en las banderas del Vaticano y de España es para enredar a los obispos en su estrategia y crear una cabeza de playa democristiana dentro del PP. El objetivo último sería trocar en radicalismo político el sentimiento religioso latente en esas protestas.

En la inauguración del Congreso del PP en Valencia el 20 de junio de 2008, Hazte Oir.org lanzó una campaña de firmas para pedir a Mariano Rajoy que aceptara las propuestas sobre el modelo de familia presentadas por los diputados Eugenio Nasarre y José Eugenio Azpiroz. "Si el PP asume como propio el gaymonio, ya será casi imposible recuperar el matrimonio, al menos en décadas", enfatizaba HO.

"Nuestros votantes son mayoritariamente católicos, pero viven el catolicismo a su manera, con la permisividad y tolerancia con que lo hace la mayoría de la sociedad. En el congreso de Valencia hubo debates muy enconados sobre estas y otras cuestiones, pero finalmente se logró una posición de razonable equilibrio", recuerda Esteban González Pons, vicesecretario de comunicación del PP.

El lobby de la versión religiosa española del Tea Party despliega sus dotes seductoras sobre los políticos más identificados con la fe cristiana. Jaime Mayor Oreja y Eugenio Nasarre han sido galardonados por HO. No les faltan recursos, sentido del marketing y dominio de las tecnologías digitales con las que han movilizado a decenas de miles de ciudadanos, presionado a los políticos "tibios" y acosado a los "enemigos de la vida y la libertad"; esto es, defensores de las leyes sobre el aborto y el matrimonio homosexual y el derecho a una muerte digna. Aunque cultivan la política y la diplomacia de salón, y lucen elegantes en las galas, su obsesión es reventar las calles de manifestantes airados.

Una mirada retrospectiva en la Red muestra igualmente que a primeros de abril, varias asociaciones de padres objetores a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) denunciaron el comportamiento de Profesionales por la Ética. "Ahora nos consta que el movimiento objetor al que pertenecemos está estrechamente vinculado desde su origen a personas que forman parte de una organización o asociación de naturaleza secreta o reservada, cuyo funcionamiento y alcance nos es desconocido", indicaban. En el mismo texto, los padres objetores señalaban que habían expuesto el problema al presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Rouco Varela, y que este les había aconsejado que se desvincularan de Profesionales por la Ética. No ha sido el único encontronazo que el grupo ha tenido con otras asociaciones cívico-religiosas. El Foro de la Familia, que lidera Benigno Blanco, expulsó en marzo a los directivos de HO por su intento de capitalizar la manifestación contra el aborto.

El vicepresidente de la asociación Educación y Persona, Fernando López Luengos, doctor en Filosofía por la Universidad Complutense, ha entregado a la jerarquía eclesiástica un informe con testimonios recabados entre personas que han tenido relación con El Yunque o Bien Común. Algunos católicos se preguntan por qué la Iglesia no exige transparencia a esa organización que tiene en la boca permanentemente a los obispos.

"La Conferencia Episcopal no ha tratado este asunto, pero puede que lo hayan hecho algunos obispos", admiten fuentes episcopales. "Aunque oficialmente no se ha dicho nada, es verdad que nuestro obispado alertó a los fieles sobre Hazte Oír y demás porque algunos de ellos se habían sentido engañados en su buena fe", reconoce el canciller del obispado de Getafe, en Madrid, Francisco Armenteros. Dice que el obispo de la diócesis, Joaquín López Andújar, tuvo noticia de la existencia de esa sociedad El Yunque o Bien Común hace ya siete años.

La de EL PAÍS no es la mejor tarjeta de presentación en estos ambientes de derecha radical. "Me repugna El Yunque, pero también la manipulación que ha hecho su periódico de las movilizaciones contra la asignatura EpC", espeta López Luengos al periodista interesado en conocer el contenido de su informe.

"Allí me encontré con mucha gente de extrema derecha y hasta con carlistas de esos que siguen defendiendo el origen divino del poder. Cuando empecé a ver complicidades y cosas raras, consulté con un sacerdote amigo, quien me explicó que detrás de esas sociedades pantalla había una organización secreta interesada en infiltrarse en las estructuras de poder. Me alarmé, pero luego hablé con el arzobispo de Toledo, monseñor Antonio Cañizares, y él me indicó que continuara, que esas personas hacían un buen trabajo. Un día no pude más y les pregunté a mis jefes si eran del Bien Común. No me lo negaron, lo que me dijeron fue que eso no era asunto de mi incumbencia; pero ¡claro que lo era!, ¿cómo vas a trabajar en un proyecto si no sabes a qué y a quiénes sirves?", indica el antiguo colaborador de una de las plataformas.

"Si se tratara de una sociedad secreta, sería gravísimo que hubieran instrumentalizado a un obispo, pero si fueran un lobby, la cosa sería legal y, por tanto, diferente", apunta una fuente episcopal. "Me consta que monseñor Rouco les siguió la corriente hasta que se dio cuenta de que eso no era un juego y que esta gente trata de controlar amplias áreas de la sociedad y de la Iglesia", asegura un profesor universitario que sigue colaborando en una de las empresas del lobby fundamentalista católico.

La pregunta clave es quién los financia. ¿De dónde salen los miles y miles de camisetas y gorras, los alquileres de autobuses y de hoteles para sus actos y premios, los sueldos de los nuevos liberados y colaboradores, la compra de los equipos multimedia, las nuevas sedes? Hay quien supone que el dinero viene del otro lado del Atlántico: México o Arizona, quizá de las fundaciones norteamericanas Carnegie y Goldwater, pero Ignacio Arsuaga lo niega. "Sale de las pequeñas cuotas de nuestros asociados y de las aportaciones de donantes", responde. Según el presidente de HO, su asociación ingresó en 2008 unos 350.000 euros, y en 2009, 800.000, una cifra que en el presente ejercicio debería sobrepasarse ampliamente habida cuenta del "incremento exponencial" de asociados. Disponen, pues, de un amplio margen de maniobra presupuestario, ya que en HO hay únicamente seis puestos remunerados y solo uno a tiempo completo. "El dinero lo gastamos en las campañas. Ahora, por ejemplo, vamos a repartir, gratis, 100.000 ejemplares del libro Proyecto Zapatero, crónica de un asalto a la sociedad", anuncia Arsuaga.

"Hablar de El Yunque, o del Bien Común como se dicen ahora, puede parecer una broma, algo inocuo y pintoresco, pero tiene su riesgo, créame, porque ellos son poderosos. Lo he comprobado. Te pueden cortar las alas profesionalmente, y quizá algo más. Prométamelo: nadie debe saber que estoy hablando. No soy un héroe", pide una persona que trabaja en uno de esos medios supuestamente controlados por el Bien Común. Así que también el miedo guarda ese secreto a voces. Ya dijo Voltaire que "la religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio".