miércoles, 13 de octubre de 2010

Un hijo de Kim Jong II,se opone al traspaso hereditario del poder.


El hijo mayor del enfermo dirigente norcoreano Kim Jong-Il afirmó que se opone a un traspaso hereditario del poder a su hermanastro en el Estado comunista, en una declaración pública muy poco frecuente en uno de los países más herméticos del mundo.

"Personalmente, me opongo a la transmisión hereditaria (del poder) a una tercera generación de la familia", dijo Kim Jong-Nam, en una entrevista difundida el martes por la cadena de televisión privada japonesa Asahi TV.

Kim Jong-Nam habló en coreano durante la entrevista, realizada el sábado en Pekín.

"Pero pienso que hay ciertas razones internas para ello. Si es el caso, creo que debemos aceptarlo", añadió, matizando un tanto su oposición.

El fin de semana pasado, Corea del Norte celebró el 65º aniversario del Partido de los Trabajadores y, en esta ocasión, presentó a las televisiones del mundo entero al futuro posible sucesor del régimen, Kim Jong-Un, de 27 años, hijo menor del actual dirigente.

A su vez, Kim Jong-Il, que hace dos años tuvo un ataque cerebral, había sucedido a su padre Kim Il-Sung, fallecido en 1994.

Interrogado sobre el proceso de sucesión en Pyongyang, Kim Jong-Nam, de 39 años, declaró que pensaba que la decisión había sido adoptada por su padre.

Agregó que este asunto "no le interesa en absoluto", y agregó: "Espero que mi joven hermano haga todo lo posible para mejorar la vida de los norcoreanos". "Por mi parte, estoy dispuesto a ayudarlo si fuese necesario desde el extranjero."

Kim Jong-Nam, que estudió en Suiza como su joven hermano, reside principalmente en Macao con su mujer y sus dos hijos y viaja a menudo a China y a Europa. Nació de una madre diferente que su hermano menor y cayó aparentemente en desgracia ante su padre en 2001.

Pyon Jin-Il, especialista de la política norcoreana instalado en Tokio, recordó que Kim Jong-Nam era conocido por "su franqueza a la hora de hablar" y que algunas de sus declaraciones pasadas habían irritado al régimen de Pyongyang.

"Ha hecho estas declaraciones porque es consciente de las críticas que suscita en Corea del Sur la sucesión hereditaria", añadió el experto, subrayando que el primogénito del dirigente norcoreano había establecido mútiples vínculos en el sur de la península.

"Después de este comentario, corre el riesgo de no regresar a Corea del Norte y va a tener que seguir viviendo en el extranjero", prosiguió.

Interrogado por las "razones internas" a las que alude Kim Jong-Nam, Pyon respondió: "Se refiere probablemente a la mala salud de Kim Jong-Il y al hecho de que al nombrar a uno de sus hijos como sucesor espera impedir una lucha por el poder después de su muerte".

lunes, 11 de octubre de 2010

El presidente Hugo Chavez se solidariza con el Gobierno Chino.


El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, rechazó este domingo el comunicado emitido por la oposición de su país en que celebra el otorgamiento del Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo, preso actualmente y en el que se exige su liberación, y aprovechó para solidarizarse con el gobierno de Hu Jintao ante las críticas recibidas tras condenar la concesión del premio.

El mandatario latinoamericano criticó la reacción de esa minoría venezolana al calificar a ese Gobierno de totalitario y que viola los derechos humanos".

"Todo ese archipiélago de partidos de extrema derecha dicen al Gobierno chino que es totalitario, que viola los derechos humanos", dijo el mandatario.

Ante esto, se solidarizó con el presidente chino Hu Jintao por las críticas de las que ha sido objetivo por rechazar el premio Nobel de la Paz otorgado al disidente.

"Vaya nuestro saludo, nuestra solidaridad al gobierno chino, ¡Viva China!", exclamó el mandatario.

Recordó que Xiaobo es "un ciudadano disidente contrarrevolucionario chino que está preso en China por violar leyes en ese país" y criticó a la oposición por pronunciarse sobre ese tema y no por invasiones en Irak y en Afganistán que han dejado miles de civiles muertos.

"Con el Gobierno yanqui no dicen nada y aplauden la invasión a Irak y a Afganistán, donde hay niños huérfanos, hombres en cárceles, racismo, etc, sólo porque el Gobierno chino haciendo uso de su independencia y soberanía progresista contra el Premio", dijo.

El jefe de Estado dijo que ese sector está demostrando falta de modestia porque aseguran que son mayoría y cuyas pretensiones de llegar nuevamente al poder venezolano les hacen actuar con aires de triunfo.

"Los escuálidos en su paroxismo del triunfo, aseguran que son ganadores en el país, yo les digo, el pueblo los espera para demostrarles que a Miraflores (Palacio de Gobierno) más nunca volverán", subrayó.

Además precisó que si la oposición regresara al poder, "las primeras cosas que harían sería romper con China, siguiendo el mandato de Washington", lo que traería como consecuencia la paralización de todos los acuerdos conjuntos con esa nación.

"Se pararían los sistemas agrícolas, los proyectos de vivienda, la fábrica de satélites con China, la tecnología militar, los créditos y préstamos a largo plazo se perderían porque ellos (oposición) entregarían a Venezuela de nuevo a los yanquis".

Añadió que ese país se ha convertido en un aliado comercial de gran importancia para Venezuela, por lo que el dignatario aseguró que mientras se mantuviera al frente del proceso que lidera, llevaría adelante la conclusión de cada uno de los proyectos que ambas naciones adelantan.

El líder venezolano insistió en los beneficios que trae la comercialización y los acuerdos en diferentes áreas con el Gobierno asiático, por lo que explicó la importancia de continuar cada uno de los procesos para lograr adelantos y modernización en la infraestructura del país andino.

Recordó que el lunes, una comisión china comenzará a trabajar en Venezuela para definir una serie de proyectos como la ampliación de empresas siderúrgicas en el país y otros adelantos tecnológicos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Obama pierde otro soldado.



El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer el relevo del consejero de Seguridad Nacional, el general James Jones, en un acto en la Rosaleda de la Casa Blanca, con el que quiso despedir a Jones con la misma pompa con la que hace una semana dijo adiós a su jefe de Gabinete, Rahm Emanuel.

Jones se va por supuestos desacuerdos sobre la marcha de la guerra en Afganistán. Será reemplazado por su hasta ahora “número dos”, Tom Donilon, en una nueva etapa en este organismo responsable de la política de seguridad exterior de la Casa Blanca.

“Completa esta misión sabiendo que su país es más seguro y más fuerte”, declaró el presidente estadounidense, quien aseguró que Jones siempre ha representado “una voz fiable” en las reuniones con líderes extranjeros y en las sesiones de trabajo. Además, destacó que Donilon, de 55 años y con una amplia experiencia tanto en política del Partido Demócrata como en política exterior, ya ha trabajado con tres presidentes y “durante dos años no hay un solo asunto de política exterior que no haya pasado por su mesa de trabajo”.

El consejero saliente se deshizo en elogios hacia su sucesor –sobre quien los rumores apuntaban a una mala relación–, del que aseguró que su trabajo “no hubiera sido posible sin él”, pues ha sido “un extraordinario aliado y una de las personas más trabajadoras que conozco”.

Tras el anuncio, llovieron las reacciones de elogio hacia el general. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, afirmó: “Su liderazgo ha sido crucial para concluir nuestra misión de combate en Irak, para centrar la guerra en Afganistán y para hacer avanzar los intereses y valores de nuestro país en el mundo”. El vicepresidente, Joseph Biden, aseguró que Jones desempeñó su labor “con una mano firme, un juicio sensato y verdadera honestidad”.

La partida de Jones, que ya se rumoreaba desde hace algún tiempo, es la primera en el equipo de seguridad nacional, pero se suma a las marchas de otros altos cargos de la Casa Blanca, como Emanuel o el presidente del Consejo de Asesores Económicos, Larry Summers. La partida de altos cargos de la Casa Blanca a mediados de mandato es algo habitual y Jones, dijo ayer Obama en su discurso, siempre había indicado que ocuparía el cargo solo dos años.

Pero si continúa el volumen de partidas en el gobierno podría dar la impresión de un desbande, en particular si los resultados de las elecciones legislativas del próximo noviembre son tan malos para los demócratas como apuntan las encuestas.

Durante su estancia en el cargo, Jones ha participado en la revisión de la estrategia para la guerra en Afganistán, la firma de un tratado de reducción nuclear con Rusia y el lanzamiento de una nueva etapa más multilateral en las relaciones exteriores de EE.UU. Ex comandante de la OTAN en Europa, durante su etapa en el Consejo de Seguridad Nacional fue un firme defensor de la colaboración con los aliados europeos.

Durante sus casi dos años en el puesto, Jones nunca terminó de encajar en el equipo de Obama, en especial entre los asesores que procedían de la campaña electoral. El libro Obama’s Wars, del periodista Bob Woodward, cuenta cómo el militar reservaba para estos asesores apodos como “el Politburó” o “la Mafia”, una revelación que puede haber acelerado su marcha.

Como su reemplazo, Donilon tendrá entre sus tareas inmediatas que participar de modo directo en la nueva revisión de la estrategia para Afganistán, prevista para diciembre. Pero este alto cargo llega al puesto tras haberse enfrentado durante el proceso de revisión el año pasado con los militares, partidarios de solicitar más tropas adicionales para esa guerra que las que el presidente acabó asignando, 30 mil.

Donilon, un verdadero adicto al trabajo al que Jones describió ayer como “el hombre que mantenía en funcionamiento los engranajes” del Consejo de Seguridad Nacional, es un firme partidario de comenzar la transición en Afganistán en julio del año próximo, como ha ordenado Obama, y no prolongar la guerra. El secretario de Defensa, Robert Gates, negó roces con el nuevo consejero. “Contrariamente a lo que puedan haber podido leer, tengo y he tenido una relación laboral muy buena y productiva con Tom Donilon”, declaró.

jueves, 7 de octubre de 2010

10 Años del derrocamiento de Slobodan Milosevic.


Los serbios conmemoran este martes el décimo aniversario del derrocamiento del entonces presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, quien se vio obligado a dejar el cargo el 5 de octubre de 2000 después de que medio millón de personas tomaran las calles del país para protestar contra los resultados oficiales de las elecciones presidenciales.

Las movilizaciones habían sido convocadas por la Oposición Democrática de Serbia (DOS), una coalición que agrupaba a 18 formaciones, para exigir a Milosevic que aceptara su derrota en los comicios del 24 de septiembre.

Las elecciones habían sido ganadas por el líder del Partido Democrático de Serbia (DSS) y de la propia DOS, Vojislav Kostunica, pero en un primer momento Milosevic se negó reconocer su derrota y la Comisión Electoral Federal, presionada por el presidente, informó de que Kostunica sólo había conseguido el 48 por ciento de los votos, lo cual le obligaba a acudir a una segunda vuelta.

DOS no aceptó estos resultados oficiales, aseguró que su candidato había obtenido el 50,24 por ciento de los votos y decidió tomar las calles para manifestarse y bloquear las carreteras con el objetivo de forzar a Milosevic a aceptar su derrota y a dimitir del cargo. En medio de las protestas, la Comisión Electoral anunció que informaría de los resultados exactos el mismo 5 de octubre, y el DOS decidió convocar una gran manifestación en Belgrado para ese mismo día.

A partir de ese momento, los acontecimientos se dispararon. Los manifestantes entraron por la tarde en la sede del Parlamento Federal y posteriormente irrumpieron en el edificio de la televisión estatal, RTS. Tras la ocupación, la cadena prosiguió con sus emisiones con el mensaje: "Ésta es la programación de la nueva RTS".

Poco después, los dirigentes del DOS anunciaron su victoria en las elecciones presidenciales y agradecieron a los ciudadanos por su participación en las protestas. Finalmente, el 6 de octubre, el Ejército expresó su apoyo a los comicios y Milosevic entregó el poder.

El 1 de abril de ese mismo año, el ex presidente se entregó sin oponer resistencia tras permanecer 24 horas atrincherado en su residencia de Belgrado. El 29 de junio de 2001, Milosevic fue trasladado al Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), ante el que compareció por primera vez el 3 de julio de ese año, declarándose "no culpable" de los cargos en su contra en relación con la guerra de Kosovo.

El 29 de octubre de ese mismo año, Milosevic se declaró igualmente "no culpable" de los cargos relativos a la guerra de Croacia, gesto que repetiría el 11 de diciembre de 2001 respecto a los cargos por su papel en la guerra de Bosnia.

El juicio por Kosovo comenzó el 12 de febrero de 2002, pero en septiembre de 2002 la acusación introdujo también los cargos en relación a Croacia y Bosnia. El ex presidente falleció en marzo de 2006 en su celda del TPIY en La Haya. En el momento de su muerte, Milosevic se enfrentaba a un total de 66 cargos, incluidos los de genocidio y crímenes contra la Humanidad.

'SLOBO'

Slobodan Milosevic, 'Slobo', había contribuido de forma muy particular a las guerras que desintegraron a la antigua Yugoslavia, a los 77 días de bombardeos de la OTAN contra su país en 1999 y a las continuas sanciones internacionales, engrandecido por un discurso nacionalista y populista.

Nacido en 1941 en Pozarevac (Serbia), Milosevic llegó en mayo de 1989 a la Presidencia de Serbia, desde la que se convirtió en el máximo exponente del nacionalismo serbio y aprovechó el sexto centenario de la "mítica" batalla de Kosovo contra los otomanos para anular, mediante una reforma constitucional, el régimen autonómico de que disfrutaba desde 1974 esta provincia.

En las primeras elecciones presidenciales en Serbia, celebradas en diciembre de 1990, fue reelegido presidente de la República de Serbia por mayoría y ese mismo año fundó su propio movimiento político, el Partido Socialista de Serbia (SPS) sobre los fundamentos de la disuelta Liga de los Comunistas de Serbia.

En ese período comenzó la tragedia de los Balcanes, en la que Milosevic jugó un papel primordial. Sus indisimuladas pretensiones de hegemonía, que le llevaron incluso, aprovechando su presidencia de turno, a vulnerar la rotación presidencial de Yugoslavia que regía desde la muerte de Tito, condujeron a las declaraciones de independencia por parte de todas las repúblicas de Yugoslavia, excepto Serbia y Montenegro, y a las guerras de Croacia (1991) y Bosnia y Herzegovina, territorios cuyas minorías serbias contaron con el apoyo militar de Serbia y del Ejército yugoslavo.

En plenas sanciones económicas internacionales por su apoyo a los serbios de las otras repúblicas, Milosevic fue reelegido en 1992 presidente de su partido, al tiempo que se constituía la República Federal de Yugoslavia, formada por Serbia y Montenegro.

Las sanciones derivaron en un cambio de postura, y tras dejar "solos" a los serbios croatas y bosnios, Milosevic firmó, en 1995, el acuerdo que ponía fin a la guerra de Bosnia-Herzegovina, en Dayton (Estados Unidos), con los presidentes de Bosnia (Alan Izetgebovic) y Croacia (Franjo Tudjman).

En esa época, Milosevic se presentó como el único interlocutor serbio en Occidente y su popularidad alcanza las mayores cotas en su país. La coalición izquierdista formada por el partido de Milosevic (PSS) y el de su esposa Mirjana Markovic (Izquierda Unida Yugoslava) obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones al Parlamento yugoslavo de noviembre de 1996.

Dado que no podía presentarse a un tercer mandato presidencial en Serbia, pasó a ser presidente de la República Federal de Yugoslavia a finales de julio de 1997, sustituyendo a Zoran Lilic, tras resultar elegido por el Parlamento federal.

A principios de marzo de 1998, la Unión Europea y Estados Unidos exigieron a Milosevic que entablara negociaciones con la población albanesa de Kosovo, buena parte de la cual había recrudecido su enfrentamiento con el gobierno minoritario que, desde 1989, ejercía el poder sobre la región.

Tras las infructuosas negociaciones con el Grupo de Contacto (formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Rusia, con el objeto de velar por el mantenimiento de la paz en los territorios de la antigua Yugoslavia, fruto de los Acuerdos de Dayton) y el rechazo serbio a la misión mediadora de la OSCE, la OTAN efectuó en la primavera de 1999 intensos bombardeos que culminaron en los acuerdos de paz de junio de ese año, por las cuales Kosovo pasaba, temporalmente, bajo administración internacional.

Entretanto, la victoria electoral de Milo Djukanovic como presidente de Montenegro le granjeó un fuerte enemigo en el interior de la RFY que no hizo sino agravar la situación de Milosevic, rematada tras las elecciones de octubre de 2000, que ganó el líder de la oposición, Vojislav Kostunica.

El primer jefe del Ejecutivo desde la restauración de la democracia y el hombre que entregó a Milosevic a La Haya, Zoran Djindjic, fue asesinado en marzo de 2003 por supuestos adeptos del ex presidente frente a la misma sede de Gobierno. Más de siete años después se sigue sin conocer quiénes fueron los autores intelectuales.

Después de varios años de enfrentamientos políticos entre las posiciones nacionalistas de Kostunica y los sectores más pro europeos, agravados por la desintegración definitiva de Yugoslavia y la independencia unilateral de Kosovo (2008), el actual presidente, Boris Tadic, intenta llevar a cabo las reformas necesarias para la adhesión en la UE, cuyo principal escollo sigue la falta de avances en la captura de los criminales de guerra que permanecen huidos, en especial el jefe militar serbo-bosnio Ratko Mladic.

martes, 5 de octubre de 2010

La cantaleta imperial.


Las "poco serias" (Felipe Calderón dixit) declaraciones de la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, en las que aseveró que los cárteles de la economía criminal mexicanos se han transformado en una suerte de "insurgencia" que asedia al Estado bueno y le disputa el control de territorios, ha ido permeando a la clase política en el Capitolio. En clave de "narcoinsurgencia", la fórmula fue recuperada por el influyente senador republicano Richard Lugar. Pero no se trata de una percepción; responde a una matriz de opinión sembrada con fines de propaganda de guerra en un documento del Pentágono, donde se asienta que en México "se observa una transición del gansterismo tradicional de asesinos a sueldo al terrorismo paramilitar con tácticas de guerrilla".

En un aparente contrasentido, la señora Clinton ha venido insistiendo en la necesidad de un Plan Colombia para México. Pero pocos como ella saben en Washington que la vigente Iniciativa Mérida, símil del Plan Colombia, le fue impuesta a Calderón antes de su llegada a Los Pinos en diciembre de 2006. Ergo, por alguna razón oculta, la Clinton y el Pentágono buscan modificar el esquema, en la línea de una mayor intensificación de la dominación y la injerencia política y militar de Estados Unidos en México, y en beneficio de las corporaciones privadas vinculadas a los rubros de seguridad y defensa.

No es muy conocido que el lanzamiento de la "guerra" a las drogas de Calderón en los primeros días de su administración, y su presunta paternidad después sobre la Iniciativa Mérida (septiembre de 2007), responden a un plan elaborado durante una reunión en Cuernavaca, Morelos, en octubre de 2006, en la que participaron la administradora general de la DEA, Karen Tandy; el director general para América del Norte y Centroamérica de la agencia antidrogas, David Gaddis; el entonces secretario de Seguridad Pública federal, Eduardo Medina Mora, y Genaro García Luna, quien fungía como director de la Agencia Federal de Investigación (AFI).

Gaddis, uno de los operadores del Plan Colombia, fue trasladado a México en junio de 2006. Y al asumir Calderón, Medina Mora fue nombrado procurador general de la República, mientras García Luna asumió la titularidad de la SSP. Ambos participaron en las sesiones del Consejo de Seguridad Nacional donde se definió la estrategia militar a seguir a partir del 11 de diciembre de 2006, cuando, con el objetivo de "recuperar territorios" a los malos, fue lanzado el Operativo Conjunto Michoacán. Con el michoacanazo arrancaba la militarización de la política, una estrategia que se repitió en 18 estados de la República y que recurrió a la paramilitarización y mercenarización del conflicto, como instrumentos de una guerra sucia que a la fecha recoge un saldo de más de 30 mil muertos y violaciones masivas a los derechos humanos por integrantes del Ejército, la Marina y las distintas policías.

Las actuales equivalencias con el fallido Estado colombiano de hace 20 años buscan asentar la premisa de que México ha entrado en una fase de "colombianización". Ante ese escenario, la respuesta impulsada por Estados Unidos es profundizar los actuales niveles de contrainsurgencia y terrorismo de Estado (verbigracia, la tortura sistemática y las desapariciones forzosas y ejecuciones sumarias extrajudiciales de tipo paramilitar), reproduciendo la "experiencia" de campo adquirida antes en Colombia e Irak y perfeccionada en Afganistán contra el talibán.

Ciudad Juárez, en Chihuahua, ha sido el laboratorio de la nueva guerra urbana en México, que desde la Oficina Bilateral de Seguimiento a la Iniciativa Mérida (OBS), bajo control del embajador Carlos Pascual en el Distrito Federal, se busca extender ahora a otras urbes mexicanas. A ese objetivo responde, también, la repetición de una matriz de opinión dirigida a imponer en la agenda pública mediática la idea de que existe una narcoinsurgencia y/o una narcoguerrilla en México.

Más allá de la distorsión informativa con fines de propaganda que busca encubrir las diferencias entre un movimiento insurgente y los cárteles de la economía criminal (causas estructurales, razones ideológico-políticas, objetivos estratégicos, etcétera), no asistimos a una "guerra" caricaturesca entre despiadados malhechores que buscan asaltar al Estado bueno versus un "presidente valiente" y unas fuerzas del orden justicieras y patrióticas que los repelen, sino al despliegue oficial de una violencia reguladora, mediante la cual –como ocurría durante el régimen de partido de Estado casi único– se busca controlar, restructurar y administrar los territorios, las mejores plazas (mercados) del millonario negocio de la ilegalidad y sus rutas de tráfico.

Con algunos matices respecto al caso colombiano. Cuando aludimos a la actual fase de "colombianización" del país, nos referimos a la paramilitarización y mercenarización del Estado, y al aumento de los niveles de violencia y caos en el marco de una pugna de malos contra malos. Pero estas características de la coyuntura anidaron en un caldo de cultivo generado por el viejo régimen autoritario priísta, que dio paso a un Estado cleptocrático, de tipo delincuencial y mafioso, producto de articuladas redes de corrupción-impunidad-simulación sistémicas prexistentes, cuyos orígenes habría que rastrear desde comienzos de la administración de Miguel de la Madrid.

Redes delincuenciales que desde entonces han venido capturando y reconfigurando las distintas estructuras del Estado mexicano: sus ramas ejecutiva, legislativa y judicial; sus organismos de seguridad; las instituciones electorales y paraestatales. Pero también las empresas privadas, legales e ilegales; los medios y las corporaciones de la industria del entretenimiento, que a diario refuerzan la cultura de la ilegalidad criminal. Por algo, la "guerra" de Calderón no ataca al negocio y las estructuras financieras trasnacionales que lo soportan.

domingo, 3 de octubre de 2010

La huelga general en España.


Y ahora qué? ¿Para qué ha servido? ¿Se han cumplido sus fines últimos? Según un máximo dirigente sindical, no se deseaba acabar con el Gobierno, solo presionarle para que enmendara aspectos de su reforma laboral. Semejante afirmación impone una reflexión sobre lo que de veras significa una huelga general. A ver si va a resultar que significa otra cosa de lo que pensábamos que significaba. Hay matizaciones que enmiendan lo que dice el diccionario.

-y lo no sucedido- para reflexionar sobre lo que es de veras una huelga general. Hay algún precedente remotísimo, como en casi todo en este mundo, de la huelga general. Curiosamente, el más antiguo, en la Roma republicana siglos antes de Cristo, ya consiguió lo que se proponía: derrocar y modificar el gobierno. Logró que entrase en él la plebe, literalmente, el proletariado, con sus representantes, sus tribunos, e impuso el derecho de veto. El veto se inventó entonces para asuntos de suma gravedad. Pero la huelga general es un descubrimiento moderno, un recurso fruto de la lucha de las clases subalternas por su dignidad y derechos más elementales.

Es un invento difícil. Por eso las huelgas generales son escasas y arriesgadas. Por eso los partidos, con su habitual cautela, no suelen desencadenarlas. Dejan que los sindicatos corran con el riesgo. Precisamente por ello, la movilización de las clases trabajadoras de todo un país requiere aunar voluntades en un sentido único y contundente, y hacerlo con una ciudadanía muy diversa. La intuición -jamás confesada- de que se precisa un módico nivel de presión para que tenga éxito la huelga general la confirman los piquetes (llamados eufemísticamente informativos) que actúan de barrera contra los esquiroles pero también a veces contra quienes opinan lo contrario de los verdaderos huelguistas. El temor a la silicona en la cerradura de la tienda o el taller-un delito indudable- se hace para algunos necesario. No es justificable y es punible, pero no es lo mismo que las salvajadas que puedan cometer los muy mal llamados antisistema. Su insensatez parece inspirada por los enemigos de la clase obrera.

Es menester preguntarse si la tarea de desencadenar una huelga general con fines tan modestos como los de la última posee todo el sentido que debería darle la izquierda. Más de cuatro millones y medio de parados en este país, fruto solo en parte de una recesión económica mundial, necesitan una acción decidida del Gobierno. Este tenía tres opciones: la protección de los empleos, manteniendo derechos adquiridos; la reforma laboral a favor de las empresas, a la espera de que un día la recuperación económica reabsorba parados, y la tercera, la socialista. Esta última entraña la creación de cooperativas, el fomento de la democracia industrial, socavar la desigualdad social y el resto del programa. Supongo que lo conocen, al menos de oídas, algunos de nuestros gobernantes.

Excluida desde el primer momento esta última opción por un partido que lleva el noble nombre de obrero, quedaban dos: la favorable a una agilización del empleo o la partidaria de su protección. Pero estaba cantado que al final el Gobierno se inclinaría por la primera posibilidad. Sencillamente, porque eliminada ya la tercera desde el primer momento, la de reformar -en el sentido favorable a la empresa capitalista- se imponía. Y se le imponía, porque eso es lo que piden las finanzas internacionales, el mercado laboral europeo y mundial, la OCDE muy explícitamente, más la mayoría de los economistas que expresan sus recomendaciones cada día en la prensa.

Volviendo a la cuestión del sentido de la huelga general y la complejidad de lo que entraña: he aquí por dónde el 29-S ha servido al Gobierno español para adquirir una victoria de admiración ante el mundo económico internacional y la derecha neoliberal. La huelga, al no pedir mucho -de nuevo la declaración sindical oficial-, ha movilizado esfuerzos enormes contra un Gobierno al que, a su vez, ha apuntalado sin quererlo.

Si por lo menos sirve para aclarar las cosas en las mentes de nuestros sindicalistas, la huelga no habrá sido inútil. Pero esa aclaración no es suficiente. Mientras los sindicatos no entiendan de una vez que la ideología de la liberación y la igualdad, cuando se confina a la mera protesta y a la protección de derechos adquiridos, no basta, no habrá un futuro que no sea más de lo mismo. Si deseamos en serio un mundo menos injusto, hay que moverse en la dirección de una economía autogestionada (¿se acuerdan de quienes lo proclamaban ayer mismo?), de una educación igualitaria de calidad y de unas huelgas, generales o no, que no escamoteen lo esencial del combate.

viernes, 1 de octubre de 2010

30 años de Solidarnosc.


Polonia celebra el 30 aniversario de Solidarnosc, el primer sindicato libre de la antigua República Popular de Polonia. Nueve años después de su creación, la ‘Solidaridad’, no sólo de la formación, sino de toda la población provocó, citando a la famosa actriz del país Joanna Szepkowska, que el comunismo terminase en Polonia (la frase, pronunciada el 28 de octubre de 1989, se refiere a los cambios políticos después de que se llevasen a cabo, el 4 de junio del mismo año, elecciones parcialmente libres: “Damas y caballeros, el comunismo acabó en Polonia el 4 de junio”). Solidarnosc es un nombre que refleja perfectamente el espíritu del país. Solo hay un ‘pero’: que estamos unidos solo en los fracasos, nunca en los éxitos. Los polacos son reconocidos cuando sufren, no cuando lo hacen bien. Y como hemos estado sufriendo durante los últimos siglos, quejándonos de que el mundo sigue adelante, no dejamos de llorar por nuestra desgracia.
Llama la atención que muchos héroes nacionales contemporáneos, tras conseguir aquello por lo que lucharon, son considerados ahora cobardes y traidores. Tenemos varios ejemplos: Czelaw Milosz (Nobel de Literatura, considerado comunista y ‘antipolaco’), Ryszard Kapuscinski (periodista reconocido a nivel internacional, pero también un mentiroso y un comunista), Wladyslaw Bartoszewski (político, “un judío” y un enemigo del pueblo polaco), Adam Michnik (redactor jefe del que es considerado oficialmente el primer periódico que se opuso al comunismo, la Gazeta Wyborcza). Incluso las negociaciones de la ‘Mesa Redonda’, que condujeron a algo insólito en esta parte de Europa como fueron las elecciones libres, son consideradas como una traición por una parte de la sociedad. En resumen, aunque los mentirosos y las acusaciones cambian, el problema sigue siendo el mismo. Por cierto, casi lo olvido: la verdad también cambia.

Recientemente, el nuevo antihéroe es Lech Walesa. El destronado líder de Solidarnosc no estuvo durante los actos principales de celebración del aniversario de la creación del sindicato. Enfrentado a sus antiguos camaradas, el pasado 29 de agosto escribió en su blog que después de 30 años de gran esfuerzo personal, solo quería algo de paz.

El mito de la lucha por la libertad, deformado por miles de versiones, está perdiendo su gloria pasada. ¿Cómo van a hacer los jóvenes para meterse en la cabeza que Solidarnosc era algo enorme, como afirman los libros de historia, cuando podemos ver lo pequeño que es ahora? Mientras los antiguos héroes cuestionan la historia, el mundo sigue adelante sin mirar atrás. Lo mismo que hacen las nuevas generaciones.